Honrando Y Expresando Nuestra Solidaridad Con Jesús

Lectura: (1o: Is 50, 4-7; Sal 21, 8-9, 19-20; 2o Phil 2, 6-11; Ev: Mc 14, 1-15, 47)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es domingo de Ramos. Es el último Domingo de Cuaresma porque marca el inicio de la Semana Santa y el misterio pascual de Cristo Jesús el hijo de Dios y, nuestro señor. En el Domingo de Ramos se celebra la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, la ciudad real. Era necesario que Cristo fuera a Jerusalén, porque es realmente tanto el rey del cielo como de la tierra. Entonces, su entrada en la ciudad real es altamente simbólica para cumplir con lo que los profetas predijeron: “Reinará sobre el trono de David y sobre su reino, establecerá y defenderá con justicia y rectitud desde ese momento y para siempre. El celo del Dios Todopoderoso logrará esto…” (Isaías 9, 7).

La primera y segunda lectura de este domingo nos habla del sufrimiento y la humildad de Cristo, el hijo de Dios y, nuestro salvador. La primera lectura de Isaías nos presenta la canción del siervo sufriente de Dios. Mientras que a través de su carta a los Filipenses, Pablo nos recuerda también que: “Su estado era divino, sin embargo, Cristo no se aferró a su igualdad con Dios, pero se despojó a sí mismo para asumir la condición de un esclavo y llegó a ser como los hombres, fue humilde incluso a aceptar la muerte en la Cruz”. Humildemente, el siervo de Dios aceptó todos sus malos tratos para salvarnos. Se presentó y perdió su vida para nosotros ganar nuestras vidas. ¿Qué aprendemos de Cristo en estas lecturas? Lo más importante es que necesitamos mucha paciencia y humildad para sobrevivir y triunfar en la vida. Además, las lecturas nos enseñan que el sufrimiento es parte de la vida en lugar de una maldición. Sin embargo, sólo aquellos que están dispuestos a persistir y perseverar hasta el fin triunfarán. Además, nos enseña que si persistimos en nuestra fe en Dios y su hijo Jesucristo, nos ayudará a realizar todo lo que necesitamos hacer sin perder nuestra fe.

La celebración de este domingo está llena de símbolos como lo presenta el relato de la pasión según Marcos. Algunos de los símbolos más importantes hoy día incluyen las palmas, el burro y la muchedumbre o personas, etcétera. Las Palmas representan a la realeza de Cristo y su reinado pacífico; el burro es un símbolo de la humildad de Cristo Rey como nuestra primera y segunda lectura le regaló. Aunque todavía es rey, decidió montar en el más humilde y más débil de los animales, el burro. Esto es contrario a lo que hoy vemos en nuestro mundo, donde nuestros gobernantes y dirigentes viven en las mejores condiciones mientras su pueblo vive en la pobreza. Por este acto, Cristo no sólo demuestra su humildad, pero también demuestra su solidaridad con los pobres y los débiles. Por lo tanto no es sorprendente ver cómo las personas también salieron a honrar y mostrar solidaridad con Él como entra en Jerusalén hoy.

Por lo tanto, nuestra procesión hoy es por dos razones. El primero es para honrar a Cristo Rey cuando entra a la ciudad real para asumir el trono. Por esta razón podemos cantar: “¡Hosanna, hosanna, hosanna al hijo de David, bendecido es el que viene en nombre del señor!” La segunda razón es, con el fin de expresar nuestra solidaridad con Cristo cuando Él comienza su viaje más difícil que en última instancia nos traerá salvación. Así, como hoy cantamos hosanna, debemos rogarle a Dios por la gracia de permanecer fieles a Él hasta el final. Sin embargo, la noticia triste es que muchos de los que cantan hosanna hoy podrían ser la misma gente que pronto gritarán “¡Crucifícalo, crucifícalo!” el viernes santo. Estos episodios simplemente reflejan la manera en que vivimos nuestras vidas muchas veces. También,  refleja cuan infieles podemos ser a veces en nuestra relación con Cristo. Hoy somos para Cristo, mañana estamos en su contra. Cristo es nuestro amigo cuando estamos en dificultades, pero nuestro enemigo cuando las cosas funcionan bien para nosotros. También muestra cómo nos relacionamos con el otro. Hoy somos amigos y mañana somos enemigos. Hermanos y hermanas, podemos ser mejores si sólo pudiéramos aprender de la humildad y paciencia de Cristo el hijo de David que honramos hoy. Podemos hacerlo mejor si sólo estamos dispuestos a ofrecer todo por el bien de nuestros vecinos como Cristo hace ésta semana para nuestro bien. Por lo tanto, es importante que le pidamos a Dios por la gracia de permanecer firmes a Él y, a nuestros hermanos y hermanas en todo momento de nuestras vidas. Como hoy mostramos solidaridad a Cristo, debemos también extenderlo a otros. Esto es porque en otros hay también Cristo Rey humilde y Cristo el siervo sufriente de Dios. Esto también es porque esta es la manera más práctica de expresar nuestra solidaridad con Cristo.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For Palm Sunday, Year B

Honoring and Expressing our Solidarity with Christ

Rdgs: (1st: Is 50, 4-7; Ps 21, 8-9, 19-20; 2nd: Phil 2, 6-11: Gos: Mk 14, 1-15, 47)

           This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is Palm Sunday. It is a unique Sunday in Lent because it marks the beginning of the Holy Week and the Paschal Mystery of Jesus Christ the son of God and our Lord. Palm Sunday celebrates the triumphant entry of Christ into Jerusalem the royal city. It was necessary for Christ to go to Jerusalem because he is truly both the king of heaven and earth. So, his entry into the royal city is highly symbolic to fulfill what the prophets long foretold “He will reign on David’s throne and over his kingdom, establishing and upholding it with justice and righteousness from that time on and forever. The zeal of the Lord Almighty will accomplish this…” (Isaiah 9, 7).

Both the first and second readings of this Sunday are on the suffering and humility of Christ the son of God and our savior. The first reading from Isaiah presents us with the song of the suffering servant of God. While through his letter to the Philippians, Paul also reminds us that: “His state was divine, yet Christ did not cling to his equality with God, but emptied himself to assume the condition of a slave, and became as men are, he was humble even to accepting death on a cross.” Humbly, the servant of God accepted all his maltreatments in order to save us. He presented and lost his life in order to win us our lives. What do we learn from Christ in these readings? The most important is that we need much patience and humility to survive and succeed in life. Also, the readings teach us that suffering is part of life rather than a curse. However, only those who are ready to persist and endure to the end will triumph. Also, it teaches us that if we persist in our faith in God and his son Jesus Christ, they will help us carry out all that we need to do without losing our faith.

The celebration of this Sunday is full of symbols as the passion narrative according to Mark presents it. Some of the most important symbols today include the palms, the donkey, and the crowd or people etcetera. The Palms represent the royalty of Christ and his peaceful reign; the donkey is a symbol of the humility of Christ the king as our first and second readings presented him. Though he is king yet, he chose to ride on the lowliest and weakest of animals, the donkey. This is contrary to what we see today in our world, where our rulers and leaders live in the best conditions while their people live in poverty. By this act, Christ not only demonstrates his humility, but also demonstrates his solidarity with the poor and the weak. It is therefore not surprising why people also came out to honor and show solidarity to Him as he enters Jerusalem today.

Therefore, our procession today is for two reasons. The first is to honor Christ the king as he enters the royal city to assume his throne. This is why we sing: “Hosanna, hosanna, hosanna to the son of David, blessed is he who comes in the name of the Lord.” The second reason is, in order to express our solidarity with Christ as he begins His most difficult journey that will ultimately bring us salvation. So, as we sing hosanna today, we must ask God for the grace to remain faithful to him till the end. However, the sad news is that many of those who sing  hosanna today might be the same people to soon shout “crucify him, crucify him” on Good Friday. These episodes simply reflect the way we live our lives most times. They also reflect how unfaithful we can be at times in our relationship with Christ. Today we are for Christ, tomorrow we are against him. Christ is our friend when we are in difficulty, but our enemy when things are working well for us. It also shows how we relate with one another. Today we are friends and tomorrow we are arch enemies. Brothers and sisters, we can do better if only we can learn humility and patience from Christ the son of David that we honor today. We can do better if only we are ready to offer all for the good of our neighbours as Christ is about to do this week for our good. It is important therefore, that we ask God for the grace to remain steadfast to him and to our brothers and sisters at all moments of our lives. As we show solidarity to Christ today, let us also extend it to others. This is because in others there is both Christ the humble king, and Christ the suffering servant of God. This is also because this is the most practical way of expressing our solidarity with Christ.

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para el Quinto Domingo De Cuaresma, Año B

Compartiendo la Gloria de Cristo Revelada en su Sufrimiento

Lectura: (1o: Je 31, 31-34; Sal: 50, 3-15: He 5, 7-9; Ev: Jn 12, 20-33)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy celebramos el quinto domingo de Cuaresma, nos estamos acercando a nuestro destino y a los momentos más importantes en nuestro viaje esta temporada. Este hecho se refleja en todas las lecturas de este domingo. Una cosa importante que debemos tener en mente mientras continuamos nuestro caminar con Cristo es que está tan dispuesto a ofrecer todo para nuestra restauración y salvación. Entonces, también debemos estar dispuestos a ofrecer todo para otros y para Él.

La primera lectura de este domingo es la garantía de la presencia de Dios que continúa con nosotros su pueblo. También nos recuerda de nuevo lo que Dios va a hacer en nuestro medio: “haré una nueva alianza y no me acordaré más de su pecado… entonces, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.” A través de estas palabras, encontramos que Dios está dispuesto a dejar de lado una relación que fue destruida por infidelidad. Está listo para restaurar una relación rota. Por nuestra parte, debemos estar dispuestos a aceptar este nuevo pacto para lo que realmente es. Es decir, una fuente de vida, salvación y restauración. Si lo seguimos, hemos optado por la vida y salvación. Así que, mientras continuamos nuestro caminar en esta cuaresma, háganos saber que Dios está dispuesto y capaz de cumplir su promesa y nada puede detenerlo. Todo Él exige de nosotros el estar dispuesto a aceptar esta nueva alianza.

La segunda lectura de este domingo nos recuerda la experiencia de Jesús de Getsemaní. Relata el precio pagado por Cristo para cumplir la promesa de su padre: “Cristo ofreció oraciones… aprendió a obedecer a través del sufrimiento… Él se convirtió para todos los que le obedecen la fuente de la vida eterna.” Está dispuesto a pagar este precio esta temporada con el fin de conseguir la vida. Debemos observar y, aprender cómo lo logra Cristo. Es a través de la oración, súplica y llanto silencioso, por el sufrimiento de la humanidad. Por supuesto, todo esto en humildad y obediencia que son virtudes muy importantes que necesitamos y que otros han tenido para sobresalir en la vida. Sin estos, Cristo podría ser capaz de alcanzar la nueva alianza que nos restaura. Hoy día, cuando veamos a Cristo llevando a cabo su papel sacerdotal e intercesor, debemos encontrar nuevos ánimos para continuar en medio de ensayos, persecución y hasta dudas. Además, debemos aprender de su experiencia, que el sufrimiento es necesario e inevitable en la vida. Esto es porque, al igual que Cristo, podemos ser perfectos a través de él.

El Evangelio de este Domingo nos acerca a nuestro destino. En él, Cristo mismo nos dice: “ahora ha llegado la hora para que el hijo del hombre sea glorificado.” ¿Qué gloria es el sufrimiento? Está a punto de ser arrestado, castigado y asesinado, sin embargo todavía habla de su gloria. Tal vez, si llegara a ser en nuestro tiempo, Jesús se debe clasificar entre los fundamentalistas religiosos que buscan “la gloria del cielo y siete vírgenes ilusoria” por cometer suicidio. Jesús vio más allá de las espesas nubes de dolores, sufrimientos y dificultades para contemplar el éxito y la vida eterna. Él sabía que su sufrimiento y muerte podría devolverle la vida a muchos. Entonces, prefirió desalentarse por la situación temporal del sufrimiento, pero era animado y motivado por la recompensa honesta de la vida eterna. Esto es no sólo para sí mismo, sino para todos nosotros. Cristo el hijo de Dios ofreció su sufrimiento y su vida para restaurar una alianza rota y garantizar la vida eterna. Por lo tanto, Él dice: “a menos que un grano de trigo muera sigue siendo un solo grano, pero si muere produce una rica cosecha”.

Por desgracia, hoy día muchos de nosotros no queremos seguir este camino. Jesús nos invita a ser fuerte por el sendero de la vida. Él nos quiere estar donde está. Sin embargo, es importante señalar que no se metió allí para suicidarse. Entonces, debemos estar preparados para soportar como Él lo hizo. Debemos estar dispuestos a morir como muere un grano para regenerar. Si debemos compartir en esta nueva alianza, debemos estar preparados a perder nuestras vidas con el fin de encontrarla. Prácticamente hablando, nos morimos todos los días cuando nos levantamos por la justicia y contra la injusticia; cuando hablamos de la verdad en vez de mentiras; cuando renunciamos a nuestra comodidad en aras de otros; cuando decimos no al pecado, la corrupción y la inmoralidad; y cuando estamos solos porque nos negamos a ser parte de los crímenes y los males de nuestra sociedad. “Estas muertes diarias,” requiere mucha fuerza de nosotros y encoge nuestra vida física. Sin embargo, mientras más nuestra vida física se encoge, más nuestra vida espiritual es fortalecida y glorificada. Sólo aquellos que caminan y siguen hasta el final serán restauradas a la vida eterna. Por lo tanto, el salmista nos dice: “…Pero aquellos que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; ellos elevaran sus alas como las águilas; correrán y no se cansarán, caminarán y no serán débil” (Is 40, 31). Por lo tanto como esta temporada seguimos nuestro caminar con Cristo, el pensamiento de su propio sufrimiento y muerte debe fortalecernos diariamente. Además, constantemente nosotros mismos debemos recordarnos que para sufrir por los demás y por Cristo, es algo honorable pensar hacer. Esto es porque, es donde se encuentra la gloria.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The 5th Sunday Of Lent, Year B

Sharing Christ’s Glory Revealed in His Suffering

Rdgs: (1st: Jer 31, 31-34; Ps 50, 3-15; 2nd: Heb 5, 7-9: Gos: Jn 12, 20-30)

           This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

 Today as we celebrate the 5th Sunday of Lent, we are drawing closer to our destination and to the most important moments in our journey this season. This fact is reflected in all the readings of this Sunday. One important thing we must bear in mind as we continue our walk with Christ is that he is as ready to offer everything for our restoration and salvation. So, we too must be willing to offer all for others and for him.

The first reading of this Sunday is an assurance of God’s continuous presence with us his people. It also reminds us of the new thing that God is about to do in our midst: “I will make a new covenant and never call their sin to mind…then, I will be their God and they will be my people.” Through these words, we find that God is ready to set aside a relationship that was destroyed by infidelity. He is ready to restore a broken relationship. On our own part, we must be ready to accept this new covenant for what he really is. That is, a source of restoration, salvation and life. If we follow him, we have chosen life and salvation. So, as we continue our walk this Lent, let us know that God is willing and able to fulfill his promise and nothing can stop him. All he demands from us is to be ready to accept this new covenant.

The second reading of this Sunday reminds us of the Gethsemane experience of Jesus. It recounts the price paid by Christ in order to fulfill the promise of his father: “Christ offered prayer…he learnt to obey through suffering…he became for all who obey him the source of eternal life.” He is willing to pay this price again this season in order to get us going in life. We must note and, learn how Christ achieves this. It is through prayer, entreaty, and silent tears for suffering humanity. Of course, he did all these in humility and obedience which are very important virtues we need in other to excel in life. Without these Christ would be able to achieve the new covenant that restores us. Today, as we see Christ carrying out his priestly and intercessory role, we must find new courage to press on in the midst of trials, persecution, and even doubts. Also, we must learn from His experience, that suffering is necessary, and inevitable in life. This is because, just as Christ, we will be made perfect through it.

The gospel of this Sunday draws us closer to our destination. In it, Christ himself tells us: “Now the hour has come for the son of man to be glorified.” What glory is there in suffering? He is about to be arrested, punished and killed, yet he still talks about his glory. Perhaps, if it were to be in our time, Jesus would be graded among the religious fundamentalists who are seeking “the illusory glory of heaven and seven virgins” by committing suicide. Jesus saw beyond the thick clouds of pains, sufferings and difficulties in order to behold success and eternal life. He knew that his suffering and death would restore life to many. So, rather than be discouraged by the temporary situation of suffering, he was encouraged and motivated by the honest reward of eternal life. This is not only for himself, but for all of us. Christ the son of God offered his suffering and life in order to restore a broken covenant and to guarantee eternal life. Hence, he says: “Unless a grain of wheat dies it remains a single grain, but if it dies it yields a rich harvest.”

Unfortunately, today many of us do not want to follow this path. Jesus invites us to be strong along the path of life. He wants us to be where he is. However, it is important to note that he did not get there by killing himself. So, we must be ready to endure as he did. We must be ready to die as a grain dies in order to regenerate. If we must share in this new covenant, we must be ready to lose our lives so as to find it. Practically speaking, we die every day when we stand up for justices and against injustice, when we speak the truth instead of lies; when we give up our comfort for the sake of others; when we say no to sin, corruption and immorality; and, when we stand alone because we refuse to be part of the crimes and evils of our society.  These “daily deaths” draw much strength from us and shrink our physical life. However, the more our physical life shrinks, the more our spiritual life is strengthened and glorified. Only those who walk and follow till the end will be restored to eternal life.  Hence, the psalmist tells us: “…but those who trust in the Lord will renew their strength; they will soar on wings like eagles; they will run and not grow weary, they will walk and not be faint” (Ish 40, 31). Therefore as we continue our walk with Christ this season, the thought of his own suffering and death must strengthen us daily. Also, we must constantly remind ourselves that to suffer for others, and for Christ, is an honorable thing to do. This is because, that is where the glory lies.

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para el Cuarto Domingo (Laetare) De Cuaresma, Año B

¡Acepten la Gracia de Dios, Crean En Cristo y, Vivan La Buena Vida!

Lectura: (1o: 2 Cr 36, 14-23; Sal: 136, 1-6; 2 º: Ef 2, 4-10; Ev: Jn 3, 14-21)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

“Laetare Jerusalem, et conventum facite omnes qui diligitis eam: gaudete cum laetitia, qui in tristitia fuistis…” (Alégrate, Oh Jerusalén, y vengan todos los que le aman: alégrate con gozo, usted que ha estado en la pena…) Hoy es el Domingo “Laetare”. Es único porque, nos exalta para alegrarnos en la esperanza de nuestra salvación a través la gracia de Dios en Jesucristo. Mientras que es una llamada para alegrarnos, la iglesia no nos pide reducir nuestro caminar y trabajar con Cristo esta temporada de Cuaresma. En cambio, es un llamado a aceptar la oferta de la gracia de Dios para nosotros esta temporada. Es un llamado a prepararnos para alejarnos de nuestra cautividad y el exilio dentro de nuestra libertad y salvación.

Nuestra primera lectura de este domingo nos presenta lo que parecen ser las dos caras de una moneda. Es decir, la ira y la misericordia de Dios. Estos se revelan en tanto, el exilio y la liberación de su pueblo. Se realizaron tres denuncias contra Israel y sus líderes. Estos incluyen: “que eran infieles; profanaron el templo; y se reían de los profetas.” Esto les mereció deportación y exilio. A pesar de esto, Dios decidió restaurarlos en su propio tiempo. Por lo tanto, esta lectura es esencialmente un mensaje de esperanza, basada en la gracia de nuestro Señor soberano, misericordioso y amoroso. Esto es una indicación de que la historia es un proceso, no sólo de la destrucción, sino de selección, redención y de restauración. Además, nos muestra cómo Dios escogió para salvar a la humanidad a través de su único hijo Jesucristo. Es bastante lamentable para tomar nota que sólo una pequeña proporción de aquella concedida libertad por el rey Ciro decidieron regresar del exilio. El resto siguieron viviendo en el exilio. Cuando Dios está listo para liberarnos, debemos responder positivamente a su oferta para ser liberado del exilio y cautiverio físico y espiritual. Es sólo a través de esto que nuestro gozo sea completo.

En la segunda lectura, Pablo nos recuerda nuestro estado terrible y lo que Dios hizo para redimirnos. Él escribe: “…Cuando estábamos muertos por el pecado, Él nos trajo a la vida con Cristo.” Todos estos son simplemente una manifestación del amor y la misericordia de Dios. Lo más importante, destaca la gracia de Dios en acción. Nosotros no lo merecemos y podríamos no haber ayudado a nosotros mismos. Aquí, vemos la grandeza de la gracia de Dios en acción. Su amor no depende de lo que somos. No es amor de algo bueno en nosotros. Por el contrario, es el amor de nosotros debido a todo lo bueno en Él. Hoy día, como nos alegramos por la acción de la gracia de Dios hacia nosotros, debemos tomar nota de esta importante pregunta que Pablo nos pide: “¿…Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?” (Rom 6, 1). Por supuesto que, ¡NO! La razón es que no debemos tomar nada por sentado. Tenemos un papel que desempeñar. La gracia de Dios ha sido dada para salvarnos. Pero debemos llegar a buscarlo. Además, debemos evitar cualquier forma de vida que bloquea el camino a través del cual esta gracia debe comunicarse con nosotros. Me encanta la forma que Pablo describe nuestra relación con Dios y Cristo hoy día: “Somos obra de Dios, creado en Cristo…” Pablo no se detuvo aquí, pero siguió adelante para describir el propósito por qué Dios nos creó: “Para vivir la buena vida, como Él nos menciona a vivir esto desde el principio.” ¿Realmente estamos viviendo esta buena vida? Sí, si la gracia abunda en y con Cristo. Sin embargo, debemos hacer lo que fuimos creados hacer en orden, para experimentar la plenitud de gracia y salvación.

El Evangelio de este domingo nos presenta uno de los versos más citados de la Biblia: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su único hijo, para que todo aquel que cree en Él sea salvo” (Jn 3, 16). Esto es buena nueva y, una gran fuente de alegría para todos nosotros. Sin embargo, es importante señalar también que esta es una oferta. En otras palabras, como una oferta, es gratis. Así, uno puede aceptarlo o rechazarlo porque no se impone a nadie. Esto es totalmente indicado en los términos de esta oferta: “…Para que todo aquel que cree en Él no se pierda,  para que puede ser salvado”. Eso es, todo aquel que cree. Dios ha hecho disponible la gracia esta temporada. Lo más sorprendente de esta gracia es que, aunque era enormemente costosa para Dios expresar, sin embargo es incondicionalmente gratis para todos nosotros. ¡Es el favor de Dios, libremente ofrecido a nosotros pero, costosamente expresada! Por lo tanto, nuestro estado de salvación depende de una cosa. Esto es solamente, nuestro reconocimiento y aceptación de la gracia de Dios a través de nuestro Señor Jesucristo. Ha realizado la redención y salvación disponible esta temporada. Por nuestra parte, debemos estar preparados para aceptarla. Debemos estar dispuestos a creer en Él y vivir la buena vida.

En conclusión, debemos hacer uso de la oportunidad que se nos presenta esta temporada para mejorar nuestras vidas. Estamos llamados para alegrarnos hoy porque nos ha sido dada la gracia y porque nuestra salvación está cerca (Jm 5, 8). Simplemente, lo que tenemos que hacer es esto: creer y vivir la buena vida que Dios creó para nosotros desde el principio. Buena vida significa vivir como hijos comprometidos y fieles de Dios, en lugar de infieles y niños tercos. Esta es la única manera que nuestro gozo puede ser completo. Así que, como el salmista, hagamos un compromiso con Dios como decimos: “¡Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo ti!”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The 4th (Laetare) Sunday Of Lent, Year B

Accept God’s Grace, Believe in Christ, and Live the Good Life

Rdgs: (1st: 2 Chr 36, 14-23; Ps 136, 1-6; 2nd: Eph 2 4-10: Gos: Jn 3, 14-21)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

“Laetare Jerusalem, et conventum facite omnes qui diligitis eam: gaudete cum laetitia, qui in tristitia fuistis…” (Rejoice, O Jerusalem, and come together all you that love her: rejoice with joy, you that have been in sorrow…” Today is Laetare Sunday. It is unique because, it exalts us to rejoice in the hope of our salvation through the grace of God in Christ Jesus. While it a call to rejoice, it does not ask us to relent in our work with Christ this season of Lent. Instead, it is a call to accept the offer of God’s Grace to us this season. It is a call to get prepared to walk away from our captivity and exile, into our freedom and salvation.

Our first reading of this Sunday presents to us what seem to be the two sides of a coin. That is, the wrath and the mercy of God. These are revealed in both, the exile and liberation of his people. Three complaints were made against Israel and their leaders. These include: “That they were unfaithful; they defiled the temple; and, they laughed at the prophets.” This merited them deportation and exile. In spite of this, God decided to restore them at his own time. Hence, this reading is essentially a message of hope, grounded on the grace of our loving, merciful and sovereign Lord. This is an indication that history is a process, not only of destruction, but of selection, redemption and of restoration. Also, it shows us how God chose to save humanity through his only son Jesus Christ. It is rather unfortunate to note that, only a small proportion of those granted salvation through king Cyrus decided to return from exile. The rest continued living in exile. When God is ready to liberate us, we must respond positively to his offer in order to be liberated from both physical and spiritual captivity and exile. It is only through this that our joy will be complete.

In the second reading, Paul reminds us of our terrible state and what God did in order to redeem us. He writes: “…When we were dead through sin, He brought us to life with Christ.” All of these are simply a manifestation of God’s love and mercy. Most importantly, it highlights the grace of God in action. We did not merit it, and could not have helped ourselves. Here, we see the greatness of God’s grace in super action. His love does not depend upon what we are. It is not love of something good in us. Rather, it is love of us because of every good thing in Him. Today, as we rejoice because of the action of God’s grace towards us, we must take note of this important question that Paul asks us: “…Shall we go on sinning so that grace may increase?” (Rom 6, 1). Certainly, NO! The reason is that, we must not take anything for granted. We have a part to play. God’s grace has been poured out to save us. But we must reach out to fetch it. Also, we must avoid any way of life that blocks the path through which this grace must reach us. I love the way Paul described our relationship with God and Christ today: “We are God’s work of art, created in Christ…” Paul did not stop here, but went ahead to describe the purpose why God created us: “To live good life, as he meant us to live it from the beginning.” Are we really living this good life? Yes, grace abounds in, and with Christ. However, we must do what we were created to do in order to experience the fullness of this grace and salvation.

The gospel of this Sunday presents us with one of the most quoted verse of the bible: “For God so loved the world that he gave his only son, that anyone who believes in him might be saved” (Jn 3, 16). This is good news and a great source of joy for all of us. However, it is important to note also that this is an offer. In other words, as an offer, it is gratis (free). So, one can accept, or reject it because, it is not imposed on anyone. This is completely indicated in the terms of this offer: “…So that everyone who believes in him may not be lost but may be saved.” That is it, everyone who believes! God has made grace available this season. The most amazing thing about this grace is that, even though it was immeasurably costly for God to express, yet it is unconditionally free to all of us. It is God’s favor, freely offered to us but, expensively expressed! Therefore our state of salvation is dependent upon one thing. This is only, on our appreciation and acceptance of the grace of God through our Lord Jesus Christ. He has made redemption and salvation available this season. On our part, we must be ready to accept it. We must be ready to believe in Him, and to live the Good life.

In conclusion, we must make use of the opportunity presented to us this season to better our lives. We are called to rejoice today because grace has been poured out and because, our salvation is close at hand (Jas 5, 8). What we simply need to do is this: Believe and live the good life which God created us to live from the beginning. Good life means living as committed and faithful children of God, rather than as infidels and stubborn children. This is the only way our joy can be complete. So, like the psalmist, let us make a commitment to God as we say: “O Lord, let my tongue cleave to my mouth, if I forget you!”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para El Tercero Domingo De Cuaresma, Año B

Dedicarnos Nuevamente A Cristo: La Ley, Poder y Sabiduría De Dios

Lectura: (1o: Ex 20, 1-17; Sal: 18, 8-11; 2 º: 1 Cor 1, 22-25; Ev: Jn 2, 13-25)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Mientras continuamos nuestro viaje esta temporada, en este tercer domingo de Cuaresma, celebramos a Cristo, la plenitud de la ley y sabiduría de Dios. Hoy día, la iglesia nos llama a dedicarnos otra vez a Cristo nuestro Señor. Esto es porque Cristo es el poder, la sabiduría, la plenitud y el cumplimiento de la ley de Dios.

En la primera lectura del Éxodo, Dios dio la ley a Moisés para Israel. Las leyes no son malas porque deberían hacernos más sabios y mejores seres humanos. Esto es, si hacemos buen uso de ellas en lugar de convertirlas en mera formalidad. Así que la ley fue dada a Israel para ayudarlos a ser más prudentes. También se las dio a ellos con el fin de fortalecer su relación con Dios y para ayudarlos a organizar su vida social y religiosa. En vista de ello, el espíritu de la ley que representa Cristo debería hacernos más sabios y mejores seres humanos. Esto es por supuesto, si nos dedicamos plenamente a Él. Las leyes de Dios en las escrituras están destinadas a formar una comunidad sagrada a todos y cada uno de nosotros. Es decir, una comunidad enraizada en la verdadera adoración de Dios y, vivir en justicia y paz uno con el otro. Por lo tanto, estamos para vivir como vecinos uno al otro. La fundación y el propósito de esto, es conocer al Dios al que pertenecemos. Mientras que la antigua ley (Alianza) dada a Moisés era buena, la nueva ley (Alianza) que es Cristo, es mejor. Dios se revela precisamente en su ley. Por lo tanto, Cristo como el poder, la sabiduría y la plenitud de la ley de Dios, es el término bajo el cual Dios, como un padre recibe y nos ama como sus hijos.

En nuestra segunda lectura, Pablo se refiere a Cristo como: “La plenitud de la sabiduría de Dios”. Los griegos han buscado esta sabiduría, pero desafortunadamente, cuando lo encontraron, lo rechazaron. Por otro lado, los judíos, en lugar de beneficiarse de él, estaban distraídos por su búsqueda de milagros como la mayoría de nosotros hoy en día mediante la ejecución de una casa de oración y otros en busca de milagros. Según Pablo, Cristo es la plenitud de la ley, el poder y la sabiduría de Dios. Así, quien lo recibe va ser dotado de sabiduría y nunca funcionará más en la ignorancia. Esta ley y la sabiduría que Cristo representa y da a nosotros, es incomparable. Por lo tanto, Cristo nos dice: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no caminará en tinieblas” (Jn 8, 12). Sin embargo, la sabiduría continuará siendo un obstáculo, también como estupidez para aquellos que le rechacen, como lo hicieron los griegos.

El Evangelio de hoy según Juan narra el encuentro de Jesús con aquellos que profanaron el Santuario de Dios. Esto es particularmente, con el “nemó didaskalos” (doctores de la ley), que no hicieron nada para detenerlos debido a sus egoístas intereses económicos. La acción de Jesús aquí simplemente muestra que Él es en realidad el poder, la sabiduría y la plenitud de la ley de Dios. El celo de Jesús lo distingue de los fariseos y saduceos, que en vez de representar los intereses de Dios, representaron a sus propios intereses religiosos, económicos políticos y sociales egoístamente. Además, lo distingue de la mayoría de los peregrinos del templo que participaron en la economía sagrada del templo. Jesús demostró el tipo de celo exhibido por otros héroes judíos que representaron a los intereses de Dios y soportaron penurias como resultado (Nb 25: 11).

¿Qué aprendemos del Evangelio de hoy? Primero que no deberíamos mantenernos callados o permanecer indiferentes mientras las cosas van mal sobre todo en la casa de Dios, nuestros hogares, oficinas o en cualquier lugar. Además, a diferencia de los maestros de la ley, no debemos perseguir nuestro interés económico, social, religioso o incluso ser políticos egoístas a expensas de la cordura de nuestra iglesia, familia, estado o país. Es lamentable que hoy día veamos esto pasando en nuestra iglesia. Algunos de nuestros pastores han permitido toda clase de “sacerdotes comerciantes, pastores y hombres de Dios” para asediar y continúan operando en sus diócesis básicamente por intereses económicos, en lugar de por el genuino interés espiritual del pueblo de Dios. Esto puede ser porque se benefician de sus ingresos. Nuestros pastores y de hecho, cada uno de nosotros deben levantarse como Jesús hizo el pastor principal, con el fin de restaurar la cordura en la casa de Dios. Hay demasiados comprando y vendiendo estos días (especialmente, en mi país), que uno no puede entender lo que está pasando en la casa de Dios. Un refrán en la lengua Igbo dice: “Ndi mekanic anaghizi ekwe k’anyi mata ndi bu n’di ara” (ahora resulta difícil distinguir entre la mecánica, que se mueve sobre los andrajosos y sucios uniformes, de locos, vagando por nuestras calles). Nosotros debemos proteger nuestras instituciones asegurándonos de que son verdaderamente lo que representan y, para el beneficio de todos. Esta es la mejor y única forma que la ley nos puede hacer sabios. Cuando hacemos esto estamos viviendo la vida de Jesucristo, el poder, la sabiduría y la plenitud de la ley de Dios.

Finalmente, Jesús sabía las consecuencias de su acción, sin embargo, retó a los fariseos y los escribas. De hecho, este fue uno de los puntos altos de su confrontación abierta con los maestros de la ley. Además, fue un encuentro que probablemente hicieron los fariseos y saduceos unirse con el fin de adelantar su muerte, porque Él estaba “vertiendo su leche.” Además, este encuentro saca la personalidad profética de nuestro Señor Jesucristo. A través de Él, Él profetizó acerca de su propia muerte y resurrección: “Destruid este templo y yo lo construiré en tres días”. Esta profecía se cumplirá durante la semana Santa y, el día de Pascua. El Evangelio de hoy por lo tanto sigue los acontecimientos de esta temporada en perspectiva. Nos recuerda a dónde nos dirigimos en esta temporada. Es decir, la muerte y resurrección de Jesucristo. Más Interesantemente, nos recuerda que nuestra salvación está cerca. Entonces, como nosotros marchemos hacia adelante esta temporada, continuaremos acatando la ley de Dios, que es la sabiduría perfecta y reanima al alma. Además, continuemos aclamando a Cristo: “¡Tú, Señor, tienes el mensaje de vida eterna!”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!