Homilía Para El Segundo Domingo De Cuaresma, Año B

Dios Está Listo Para Ofrecernos Su Único Hijo, Pero Nos Quiere Para: “¡Escucharlo a Él!”

Lectura: (1o: Gn 22, 1-2. 9-18; Sal: 115, 10. 15-19; 2 º: Rm 8, 31-34; Ev: Mc 9, 2-10)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_cnjoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy marca el comienzo de la segunda semana de nuestro viaje con Cristo. Así que, en este segundo domingo de Cuaresma, Dios nos muestra su voluntad de ofrecer a su único hijo para nosotros y para nuestra salvación. Hoy Cristo se revela a través de su transfiguración como el hijo de Dios que está con nosotros. La única cosa que Dios demanda de nosotros es: “¡Escucharlo a Él!”. Si escuchamos a Cristo, regalo de Dios a nosotros, seremos exitosos en nuestro viaje con Él esta temporada.

En nuestra primera lectura de Génesis, Abrahám fue puesto a prueba y permaneció fiel a Dios. Dios no le obliga a hacer nada que él mismo no lo haría. De hecho, el comando a Abrahám para ofrecer a su único hijo fue pensado para presagiar cómo Dios ofrecería a su hijo amado sólo por nuestro bien en el futuro. Dios detiene el sacrificio de Isaac, porque la fe de Abrahám fue muy clara por el hecho de que él estaba listo para llevar a cabo la voluntad de Dios. Abrahám escuchó a Dios y entonces le obedecía. Abrahám estaba dispuesto a ofrecer a su único hijo Isaac para hacer a Dios feliz. Él no cuestionó o desafió a Dios sobre la víctima para el sacrificio. En cambio, dejó esa pregunta a su hijo Isaac. Además, en lugar de pedirle a Dios por nada, estaba dispuesto a ofrecerle a Dios algo muy querido para él. Abraham considera su caminar con Dios más importante que cualquier otra cosa. ¿Qué aprendemos de Abrahám? Lo primero es su atención a la palabra de Dios y su obediencia a la voluntad de Dios. Lo segundo es su confianza en Dios, su generosidad hacia Dios. Esta es una temporada para hacer una pausa y pedirle a Dios: “por favor Señor, ¿qué debo hacer para hacerte feliz? La respuesta es simple. Debemos estar preparados para escuchar a Dios y hacer lo que quiere hacer como lo hizo Abrahám.

Nuestra segunda lectura es uno de los pasos más reconfortantes y alentadores en la Biblia, llenados de esperanza. Esto es especialmente, durante este tiempo de Cuaresma. Pablo nos ofrece tres garantías esperanzadoras: “No hay ninguna oposición; No hay ninguna condenación; y no hay ninguna separación.” La razón como Pablo pone esto es: “¿Si Dios amablemente dio a su hijo por nosotros, no libremente dará a nosotros todas las cosas?” Por lo tanto, es maravilloso saber que como Abrahám, Dios no era egoísta como la mayoría de nosotros somos hoy día. En cambio, le dio todo como el Evangelio de Juan nos dice: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito...” (Jn 3:16). Lo que esto significa es que Dios está listo a hacer cualquier cosa buena para salvarnos. Sin embargo, esto es, mientras continuamos caminando con su hijo Jesucristo. Así, como continuamos nuestro viaje con Cristo esta temporada, no deberíamos tener miedo. Todo lo que tenemos que hacer es seguir respondiendo, caminar fielmente y, escuchar atentamente a Cristo. Dios está listo para asegurarse de que lleguemos a nuestro destino esta temporada, y nada nos puede detener, porque Cristo su hijo, está con nosotros en nuestro viaje. Por esta razón, Pablo nos anima con estas palabras: “¿podría alguien acusar a los que Dios ha escogido? ¿Cuando Dios absuelve, podría condenar a cualquiera? ¿Podría Cristo? Por supuesto: “¡No!”

El Evangelio de este domingo según Marcos, presenta la escena de la transfiguración de Jesús. La transfiguración refleja la divinidad de Jesús, el hijo de Dios que manifiesta su gloria a tres de sus discípulos. La transfiguración es simplemente un atisbo del regalo y la gloria de Dios que compartiremos en el futuro si resistimos hasta el final. Hoy día, Dios le reveló el regalo que está a punto de ofrecernos. Este regalo es Jesucristo su hijo unigénito. El Evangelio de hoy como la segunda lectura es un mensaje de esperanza. Esto es porque Dios nos reveló la gloria que será nuestra por medio de Cristo. En el Evangelio de hoy, Dios habló con elocuencia y confirma el señorío de Jesucristo: “Este es mi amado…” Sin embargo, Él exige sólo una cosa de nosotros: “¡Escucharlo a Él!”. ¿Estamos listos para escuchar a Jesús esta temporada y más allá? Escucharlo significa transformar nuestras vidas y cambiar nuestras costumbres. Significa vivir de acuerdo a la palabra de Dios que escuchamos todos los días. Significa caminar con Dios. Significa confiar en Él sin importar las circunstancias. Escuchar a Jesús significa obedecer su voluntad y, también significa prestar atención a lo que la iglesia nos enseña cada día.

¿Dónde está Cristo revelado y, dónde podemos escuchar su palabra? Debemos oír a Cristo a través de los pobres y los marginados. Escuchamos a Cristo a través de los ricos que viven en temor por sus vidas cada día. Lo escuchamos a través de aquellos que no tienen quien hable por ellos. Escuchamos a Cristo a través de los enfermos, sobre todo, aquellos que no pueden pagar sus facturas médicas. Lo escuchamos a través de los ancianos abandonados. Podemos escuchar a Cristo a través de los niños abandonados en nuestras calles y la sociedad. Lo escuchamos a través de la sangre de los hombres y mujeres inocentes asesinadas por todo el mundo. Escuchamos a Cristo a través de los millones de bebés abortados por todo el mundo. Podemos oír a Cristo hablar en nuestro vecino solitario que necesita poco cuidado y confort. Podemos oír a Cristo a través de las familias y las comunidades en dificultades. Si respondemos a éstos rápidamente, en lugar de ser indiferente, entonces estamos escuchando a Jesucristo el hijo amado de Dios.

Finalmente, hoy día, Cristo se revela Él mismo a nosotros como la gloria de Cristo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que antes de esta gloria, debe sufrir, ser crucificado y enterrado. Por lo tanto, debemos estar preparados a ir a través de estas etapas con Él, esta temporada especialmente, durante el viacrucis. Antes de que disfrutemos este regalo y gloria, también como Él, debemos soportar los sufrimientos que Él soportó. La transfiguración significa cambio. Así debe convertirnos a Jesús este tiempo de Cuaresma. Así que en confianza digamos hoy día: “Yo caminaré en presencia del Señor en la tierra de los vivos”.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The 2nd Sunday Of Lent, Year B

God Is Ready To Offer Us His Son, But Wants Us To: “Listen To Him!”

Rdgs: (1st: Gen 22, 1-2. 9-18; Ps 115, 10. 15-19; 2nd: Rom 8, 31-34: Gos: Mc 9, 2-10)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today marks the beginning of the second week of our Journey with Christ. So, on this Second Sunday of Lent, God shows us his willingness to offer his only son to us, and for our salvation. Today Christ is revealed through his transfiguration as the son of God who is with us. The only thing that God demands from us is: “Listen to him.” If we listen to Christ, God’s gift to us, we shall be successful in our journey with him this season.

In our first reading from Genesis, Abraham was put to test and he remained faithful to God. God did not require him to do anything that He Himself would not do. In fact, the command to Abraham to offer his only son was intended to foreshadow how God would offer his only beloved son for our sake in the future. God halted the sacrifice of Isaac because, Abraham’s faith was very clear by the fact that he was ready to carry out the will of God. Abraham listened to God, and then obeyed him. Abraham was ready to offer his only son Isaac to make God happy. He did not question or challenge God about the victim for the sacrifice. Instead, he left that question for his son Isaac to ask. Also, rather than ask God for anything, he was ready to offer God something very dear to him. Abraham considered his walk with God more important than any other thing. What do we learn from Abraham today? The first is his attentiveness to the word of God and his obedience to God’s will. The second is his trust in God, his generosity towards God. This is a season to pause and to ask God: “Please Lord, what must I do to make you happy? The answer is simple. We must be ready to listen to God and, to do what he wants us to do as Abraham did.

Our second reading is one of the most comforting and encouraging passage in the bible, filled with hope. This is especially, during this season of Lent. Paul offers us three hopeful assurances: “There is no opposition; there is no condemnation; and there is no separation.” The reason as Paul puts it is this: If God graciously gave His Son for us, will He not freely give us all things?” It is therefore, wonderful to know that like Abraham, God was not selfish as most of us are today. Instead, He gave everything as the gospel of John tells us: “For God so loved the world that He gave His only begotten Son…” (Jn 3:16). What this means is that God is ready to do anything good to save us. However, this is, as long as we continue to walk with his son Jesus Christ. So as we continue our journey with Christ this season, we should not be afraid. All that we need to do is to continue to respond, to walk faithfully, and to listen to Christ attentively. God is ready to make sure that we get to our destination this season, and nothing can stop us because, Christ his son is with us on our journey. This is why Paul encourages us with these words: “Could anyone accuse those that God has chosen? When God acquits, could any one condemn? Could Christ?” Of course, the answer is: “No!”

The gospel of this Sunday according to Mark, presents the scene of the transfiguration of Jesus. The transfiguration reflects the divinity of Jesus the Son of God who manifests his glory to three of his disciples. Transfiguration is simply a glimpse of the gift and glory of God that we will share in the future if we endure to the end. Today, God revealed the gift he is about to offer us. This gift is Jesus Christ his only Son. Today’s gospel like the second reading is a message of hope. This is because God revealed to us the glory which will be ours through Christ. In today’s gospel, God spoke eloquently and confirms the lordship of Jesus Christ: “This is my beloved…” However, He demands only one thing from us: “Listen to him!” Are we ready to listen to Jesus this season and beyond? Listening to him means transforming our lives and changing our ways. It means living according to the word of God we hear every day. It means walking with God. It means trusting him no matter our circumstances. Listening to Jesus means obeying His will and, it also means paying attention to what the church teaches us every day.

Where is Christ revealed and, where can we hear Him speak? We must hear Christ through the poor and the marginalized. We can hear Christ through the rich and wealthy who live in fear for their lives every day. We can hear him through those who have no one to speak for them. We hear Christ through the sick, especially, those who cannot pay their medical bills. We can hear him through the abandoned old people. We can hear Christ through abandoned children in our streets and society. We can hear him through the blood of the innocent men and women killed all over the world. We can hear Christ through the millions of aborted babies all over the world. We can hear Christ speak our lonely neighbour who needs some care and comfort. We can hear Christ through families and communities in difficulties. If we respond to these quickly, rather than being indifferent, then we are listening to Jesus Christ the beloved son of God.

Finally, today, Christ reveals himself to us as the Christ of Glory. However, we must bear in mind that before this glory, He must suffer, be crucified and be buried. Therefore, we must be ready to go through these stages with him this season especially during the ways of the cross. Before we enjoy this gift and glory, we too like him, must endure the sufferings he endured. Transfiguration means change. So it must turn us to Jesus this season of Lent. So let us confidently say today: “I will walk in the presence of the Lord in the land of the living.”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para El Primer Domingo De Cuaresma, Año B

Renovemos Nuestra Alianza y Relación Con Dios Esta Temporada

Lectura: (1o: Gen 9, 8-15; Sal: 24, 4-9; 2 º: 1Ped 3, 18-22: Ev: Mt 1, 12-15)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy es el primer domingo de Cuaresma, una temporada de renovación. Cada año observamos las plantas que se renuevan a través de lo que nos referimos simplemente como “vertimiento”. Los animales también experimentan el mismo proceso. Por lo tanto, Reptiles como las serpientes y los lagartos; Artrópodos como insectos y arácnidos; Anfibios como ranas y salamandras; Mamíferos como perros y seres humanos cambian sus pieles. Aun aves como palomas y gallinas cambian sus plumas en lugar de su piel. Como seres humanos, pasamos por el mismo proceso aunque nosotros no siempre nos damos cuenta fácilmente. Sin embargo, además de derramar nuestra piel física, como seres humanos, se espera el “vertimiento algo” espiritualmente para renovar nuestro compromiso con nuestro alianza y relación con Dios. La temporada de Cuaresma nos provee la oportunidad de cambiar fuera de nuestra “piel espiritualmente débil y cansada” con el fin de llevar una más durable para nuestro viaje. Por lo tanto, en este primer domingo de Cuaresma, la iglesia nos invita a renovar nuestra alianza y relación con Dios durante esta temporada.

Nuestra primera lectura narra la alianza incondicional específicamente, entre Dios y Noé; y generalmente, entre Dios y la humanidad. Después del diluvio, Dios le prometió a la humanidad que nunca más destruiría toda la vida en la tierra con un diluvio. Dios dio el arco iris como señal de la alianza, una promesa que nunca inundará toda la tierra otra vez. Fue también un recordatorio de que Dios puede y juzgará los pecados (Gen 9, 8 – 15; 2 Pt 2, 5). Una cosa interesante de esta alianza es que compartimos en él. Otra cosa interesante de ello es que, incluso en nuestro propio tiempo todavía experimentamos el signo visible de esta alianza, que es el arco iris. Hace unas semanas vi esta señal (arco iris) en la playa de Dorado, Puerto Rico. Inmediatamente, me recordó la alianza de Dios universal e incondicional con nosotros su pueblo. También me recordó las palabras de esta alianza que dice: “Cuando me imagino las nubes sobre la tierra y los arcos aparecen, recordaré la alianza entre tú y yo… Lo más importante, me recordó el hecho de la fidelidad de Dios para nosotros su pueblo. Lo que esto significa es que Dios en su justicia ha sido fiel a esta alianza, al grado de renunciar a su hijo Jesucristo para renovarlo. Por desgracia, la humanidad (tú y yo), no han mantenido nuestra parte de esta alianza. Esto es porque a través de muchas de nuestras acciones y formas de vida hemos roto esta alianza. Sin embargo, la buena nueva es que: “Si somos infieles Él permanece fiel, porque Él no puede negarse a sí mismo” (2 Tim 2, 13). Así que, debido a la fidelidad de Dios a esta alianza, nuestra percepción de Él ha cambiado de un Dios estricto, a un Dios que es “lento para la ira, lleno de amor y fidelidad” (Ps 86, 15). Por lo tanto, esta temporada, Dios nos ofrece otra oportunidad para renovar nuestro compromiso con nuestra alianza con Él a través de Cristo, la nueva alianza. Esta renovación debe venir desde nuestro corazón sincero, en vez de sólo nuestros labios.

En la segunda lectura de este domingo, Pedro nos recuerda la nueva alianza de Dios con nosotros a través de Cristo. Él pagó el precio para restaurarnos a Dios. En otras palabras, Cristo no sólo consolida la alianza general entre Dios y nosotros, pero Él también, amplió su horizonte. Lo hizo mediante la apertura de la primavera del bautismo a través del cual nos purifica y restaura con Dios. Esto es la renovación de la alianza por parte de Dios. Por lo tanto, todos los que fueron bautizados en el nombre de Jesucristo han participado en esta nueva alianza. Cada año, la iglesia la novia de Cristo, nos provee la oportunidad a través del período de Cuaresma a reflexionar sobre esta alianza y a renovar nuestro compromiso con él. Por eso, Pablo nos dijo en Miércoles de Ceniza: “No descuidar la gracia de Dios que has recibido…ahora es el momento favorable; el día de salvación”(2 Cor 6, 2).

Nuestro Evangelio de Mateo narra brevemente la terrible experiencia de Jesús y, el sacrificio que Él hizo con el fin de prepararse para su misión y viaje. Para ser un digno cordero para la renovación de la alianza de Dios con su pueblo, Jesús tuvo que ser probado. Pedro dice claramente: “como el oro se prueba con fuego así y tu fe será (1 Pt 1, 7). Por lo tanto, el Evangelio de hoy nos recuerda que como Cristo se probó entonces debemos también ser probamos. Cada día de nuestras vidas el diablo nos tienta y continuará especialmente durante esta temporada sagrada. Esto no debe darnos miedo, porque el Espíritu Santo quien ayudó a Cristo está siempre disponible para ayudarnos. Mientras nos preparamos para renovar nuestra alianza con Dios, como Cristo, debemos persistir en oración, ayuno y abstinencia. Debemos pedirle a Dios que nos conceda la fuerza para aguantar hasta el final de nuestra propia experiencia como hizo Cristo. Además, debemos pedirle al Espíritu Santo que nos llene de humildad, coraje y paciencia esta temporada.

Por último, debemos estar preparados identificar todo lo que hace que sea difícil para nosotros mantener nuestra propia parte de nuestra alianza con Dios. Nos debemos arrepentir de ello como la escritura dice hoy: “ha llegado el momento…Arrepentirse y creer en  las buenas nuevas”. Por lo tanto, permítanos sinceramente hacer uso de este período de Cuaresma para pedirle a Dios perdón por todas las veces que no hemos sido fieles a nuestra alianza con Él. Mientras nos preparamos para renovar nuestro compromiso con esta alianza, continuemos para alabarle por su fidelidad diciendo: “Tus caminos, señor, son fidelidad y amor para  los que guardan su alianza.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For The First Sunday Of Lent, Year B

Let Us Renew Our Covenant And Relationship With God This Season

Rdgs: (1st: Gen 9, 8-15; Ps 24, 4-9; 2nd: 1Pt 3, 18-22: Gos: Mt 1, 12-15)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is the first Sunday of Lent, a season of Renewal. Each year we observe plants renew themselves through what we simply refer to as “Shedding.” Animals also undergo the same process. Hence, Reptiles like snakes and lizards; Arthropods like insects and arachnids; Amphibians like frogs and salamanders; Mammals like humans and dogs all shed their skin. Even birds like pigeons and chickens shed their feathers rather than their skin. As human beings, we go through the same process even though we do not always notice it easily. However, in addition to shedding our physical skin, as human beings, we are expected to “Shed Something” spiritually in order to renew our commitment to our covenant and relationship with God. The season of Lent provides us this opportunity to shed off our “spiritually tired and weak skin” in order to wear a more durable one for our Journey. Therefore, on this first Sunday of Lent, the church invites us to renew our covenant and relationship with God during this season.

Our first reading recounts the unconditional covenant specifically, between God and Noah; and generally, between God and humanity. After the Flood, God promised humanity that He would never again destroy all life on earth with a Flood. God gave the rainbow as the sign of the covenant, a promise that the entire earth would never flood again. It was also a reminder that God can, and will judge sin (Gen 9, 8- 15; 2 Pt 2, 5). One interesting thing about this covenant is that we share in it. Another interesting thing about it is that, even in our own time we still experience the visible sign of this covenant, which is the Rainbow. A few weeks ago I saw this sign (the rainbow) at the beach of Dorado, Puerto Rico. Immediately, it reminded me of God’s universal and unconditional covenant with us his people. It also reminded me of the words of this covenant which says: “When I gather the clouds over the earth and the bows appear, I will recall the covenant between myself and you…” Most importantly, it reminded me of the fact of God’s faithfulness to us his people. What this means is that God in his justice has been faithful to this covenant, to the extent of giving up his son Jesus Christ in order to renew it. Unfortunately, humanity (you and I), have not kept our part of this covenant. This is because through many of our actions and ways of life we have broken this covenant. However, the good news is that: “Even If we are unfaithful He remains faithful, for He cannot deny Himself” (2 Tim 2, 13). So, because of God’s faithfulness to this covenant, our perception of Him has changed from a strict God, to a God who is “slow to anger, full of love and faithfulness”(Ps 86, 15). Therefore, this season, God offers us another opportunity to renew our commitment to our covenant with Him through Christ, the New Covenant. This renewal must come from our sincere hearts, rather than from only our lips.

In the second reading of this Sunday, Peter reminds us of God’s New Covenant with us through Christ. He paid the great price in order to restore us to God. In other words, Christ did not only strengthen the general covenant between God and us, but He also, widened its horizon. He did this by opening the spring of baptism through which we were purified and restored to God. This is the renewal of the covenant on God’s Part. Hence, all of us who were baptized in the name of Jesus Christ have taken part in this new covenant. Each year, the church the bride of Christ, provides us the opportunity through the period of Lent to reflect upon this covenant, and to renew our commitment to it. This was why Paul told us on Ash Wednesday: “Do not neglect the grace of God that you have received…Now is the favorable time; the day of salvation(2 Cor 6, 2).

Our gospel from Matthew briefly narrates the ordeal of Jesus and, the sacrifice he made in order to prepare himself for his mission and journey. To be a worthy lamb for the renewal of God’s covenant with his people, Jesus had to be tested. Peter states this clearly: “As Gold is tested by fire so shall your faith be (1 Pt 1, 7). Today’s gospel therefore reminds us that as Christ was tested so shall we too be tested. Every day of our lives the devil tempts us, and will continue especially, during this sacred season. This should not make us afraid, because the Holy Spirit who helped Christ is always available to help us. As we prepare to renew our covenant with God, like Christ, we must persist in prayer, fast and abstinence. We must ask God to grant us the strength to endure till the end of our own ordeal as Christ did. Also, we must ask the Holy Spirit to fill us with humility, courage, and patience this season.

Finally, we must be ready to identify all that makes it difficult for us to keep our own part of our covenant with God. We must repent of them as the scripture says today: “The time has come…Repent and believe the Good News.” Therefore, let us sincerely make use of this period of Lent to ask God for forgiveness for all the times we have not been faithful to our covenant with him. As we prepare to renew our commitment to this covenant, let us continue to praise him for his faithfulness saying: “Your ways, Lord, are faithfulness and love for those who keep your covenant.”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía de Miércoles De Ceniza, Año B

Cuaresma: Una Temporada De Gracia y Favor De Dios

Lectura: (1o: Jo 2, 12-18; Sal: 50; 2 º: 2 Cor 5, 20-6, 2: Ev: Mt 6, 1-6. 16-18)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy es Miércoles de Ceniza, así que de una manera especial, comenzamos la temporada de Cuaresma y nuestro viaje con Cristo. Este viaje durará por seis semanas. Entonces, la santa madre iglesia nos recuerda que la temporada de Cuaresma nos presenta una oportunidad de volver a vivir el misterio pascual de nuestro Señor Jesucristo. La temporada de Cuaresma nos expone a una nueva dimensión de nuestra vida Cristiana y viaje. Además, nos equipa para la gloria de la Pascua. Por esta razón el Santo Padre, Papa Francisco nos dice: “La Cuaresma es un tiempo de renovación para toda la iglesia, para cada comunidad y cada creyente. Sobre todo, es un tiempo de gracia…Un corazón misericordioso no significa un corazón débil. Cualquiera que desee ser misericordioso debe tener un corazón fuerte y firme” (Mensaje para Cuaresma, 2015).

Nuestra primera lectura del profeta Joel es un llamado al arrepentimiento a través del ayuno y la abstinencia que son dos importantes características y aspectos de la Cuaresma. En esta lectura, el profeta nos informa que Dios está esperando para que nosotros volvamos a Él: “Conviértanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto… Conviértanse al señor su Dios, porque es compasivo y misericordioso…” Como un padre amoroso, está listo para darnos la bienvenida si decidimos volver a Él. Sin embargo, tenemos que mostrar un arrepentimiento sincero por todas las veces que lo hemos ofendido. Hoy como siempre, Dios ha extendido una invitación a nosotros, y Él espera que respondamos positivamente.

En nuestra segunda lectura, Pablo nos anima a reconciliarnos con Dios. Lo más importante, él nos recuerda que la temporada de Cuaresma es una temporada especial de gracia y favor de Dios. Él dice: “Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia… ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de la salvación”. Entonces, ¿cómo podemos reconciliarnos con Dios en esta temporada? Es por la reconciliación con nuestros vecinos, hermanos, hermanas, padres e hijos. Es mostrar preocupación por los demás y nuestro mundo en lugar de ser indiferentes como Papa Francisco nos enseña en este tiempo de Cuaresma. Es lo más importante, la reconciliación con los que hemos declarado como nuestro archí enemigos y, todos aquellos que nos han ofendido en una forma u otra. Por nuestra parte, debemos ser lo suficientemente humildes para pedir perdón a los que hemos ofendido. Por lo tanto, en esta temporada, nos ofrece la gran oportunidad para reconstruir tanto nuestra relación con Cristo y nuestros vecinos. Dios está esperando, así que lo podemos cumplir a través del Sacramento de la Confesión. Por esta razón, este tiempo de Cuaresma que iniciamos hoy día es una temporada de gracia y favor.

El Evangelio nos muestra simplemente las mejores maneras para observar este tiempo de Cuaresma. Primero, nos recuerda nuestros deberes cristianos durante este período que incluye: oración, abstinencia y caridad. Estos son los medios para edificar y fortalecer nuestra vida espiritual. Sin embargo, con el fin de lograr el mejor resultado este período de Cuaresma, Jesús también nos da tres instrucciones importantes. Así que, si deseamos llevar a cabo nuestro deberes bien esta Cuaresma, debemos tener estas instrucciones en mente a lo largo de este período de Cuaresma. La primera es: “Tenga cuidado de no practicar sus buenas obras de piedad delante de los hombres para que los vean.” La segunda es: “Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas quienes les gusta orar de pie en las sinagogas…” y el ultimo es: “Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste como esos hipócritas… tu en cambio, perfúmate la cabeza y lávate la cara…Tu padre que ve lo secreto, te recompensara.”  Esto significa que ya es nuestro deseo voluntario de caminar con Cristo, por lo tanto, debemos hacerlo con humildad, con gozo y, con alegría. Esto es porque, “si morimos con Él, también resucitamos con Él” (2 Tim, 2, 11). Por lo tanto, nuestra oración, abstinencia y caridad este periodo deben hacerse de tal manera que solo Dios lleve toda la gloria.

Hermanos y hermanas, si lo hacemos bien, esta temporada será sin duda una temporada de gracia y favor porque Dios seguramente escuchará nuestras oraciones y perdonará nuestros pecados. Así pues, como tomamos la ceniza sobre nuestras frentes en este Miércoles de Ceniza, pidámosle a Dios por la gracia de comenzar y también completar este viaje durante este período de Cuaresma. Por último, y lo más importante, a lo largo de esta temporada nuestra oración debe ser: “Ten misericordia de nosotros, Oh Señor porque hemos pecado”.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For Ash Wednesday

Lent: A Season Of God’s Grace and Favour

Rdgs: (1st: Joel 2, 12-18; Ps 50; 2nd: 2Cor 5, 20-6, 2: Gos: Mt 6, 1-6. 16-18)

           This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today is Ash Wednesday, so in a special way, we begin the season of Lent and our journey with Christ. This journey will last for about six weeks. So, today the church reminds us that the season of Lent presents us a golden opportunity of to re-live the Paschal Mystery of our Lord Jesus Christ. The season of Lent exposes us to a new dimension of our Christian life and journey. It also, equips us for the glory of Easter. This is why the Holy Father, Pope Francis tells us that: “Lent is a time of renewal for the whole Church, for each community and every believer. Above all it is a “time of grace…A merciful heart does not mean a weak heart. Anyone who wishes to be merciful must have a strong and steadfast heart” (Message for Lent, 2015).

Our first reading from the prophet Joel is a call to repentance through fasting and abstinence which are two important characteristics and aspects of Lent. In this reading, the prophet informs us that God is waiting for us to return to him: “Come back to me with all your heart, fasting , weeping and mourning…turn to the Lord your God again for he is all tenderness and compassion.” As a loving father, he is ready to welcome us back if we chose to return to him. However, we have to show a sincere repentance for all the times we have offended Him. Today as ever before, God has extended an invitation to us and, he expects us to respond positively. In our second reading, Paul encourages us to reconcile with God. Most importantly, he reminds us that the season of Lent is a special season of God’s Grace and favour. He says: “As his fellow workers, we beg you once again not to neglect the grace of God…now is the favorable time, this is, the day of salvation”. How then can we reconcile with God season? It is by reconciling with our neighbours, brothers, sisters, parents, and children. It is by showing concern for others and our world instead of being indifferent to is as Pope Francis teaches us this Lent. It is most importantly by reconciling with those we have declared as our archenemies and all those who have offended us in one way or the other. On our part too, we must be humble enough to ask for forgiveness from those we have offended. This season therefore, affords us great opportunity to rebuild both our relationship with Christ and our neighbours. God is waiting, so we can meet him through the sacrament of confession. This is why this season of Lent which we begin today is a season of Grace and Favour.  

The gospel simply shows us the best ways to observe this season of Lent. First it reminds us of our Christian duties during this period which includes: Prayer, Abstinence, and Charity. These are the means of edifying and strengthening our spiritual lives. However, in order to achieve the best result this Period of Lent, Jesus also gives us three important instructions. So, if we wish to carry out our duties well this Lent, we must bear these instructions in mind throughout this period.  The first is: “Be careful not to parade your good deeds before men to attract their notice.” The second is: “When you pray, do not imitate the hypocrites…pray to your father who is in that secret place.” The third is: “When you fast, do not put on a gloomy look as the hypocrites do…but when you fast, put oil on your head and wash your face, so that no one will know you are fasting except your father who sees all that is done in secret.” This means that since it is our voluntary wish to walk with Christ, therefore we must do it humbly, joyfully and cheerfully. This is because “if we die with Him we shall also rise with Him” (2 Tim, 2, 11). Therefore, our Prayer, Abstinence, and Charity this period must be done in such a way that God alone will take all the glory.

Brothers and sisters, if we do this well, this season will indeed be a season of grace and favour because, God will surely hear our prayers and forgive us our sins. So, as we take the ash upon our foreheads this Ash Wednesday, let us ask God for the grace to begin and also complete this journey during this period of Lent. Finally and most importantly, our prayer throughout this season should be: “Have mercy on us, O Lord, for we have sinned.”

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para El Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

¡Por Supuesto! Jesús Quiere Sanarnos De La Lepra De Impotencia

Lect: (1o: Lev 13, 1-2. 44-46; Sal: 31, 1-2. 5. 11; 2 º: 1Cor 10, 31. 11, 1: Ev: Mc 1, 40-45)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hace unos días nosotros celebramos la fiesta de la jornada mundial del enfermo. Hoy en el sexto domingo del tiempo ordinario, la iglesia nos recuerda el hecho de que Jesús es el amigo de los marginados. Ella también nos recuerda que a diferencia del sacerdote de levíticos, Jesús esta todavía dispuesto para hacer lo inimaginable o inconcebible para salvarnos de la lepra de la impotencia. Por fin, ella nos anima para hacer que Jesús sea nuestro modelo a seguir, para ser bondadosos con nuestros hermanos en lugar de colocar estigmas en ellos.

Mientras reflexiono sobre la lectura de este domingo, yo recordé el evento del pasado 23 de Octubre, 2015 cuando oímos el rumor que se había extendido por toda la isla que algunos sacerdotes de Nigeria llegaron a Dorado, Puerto Rico con la enfermedad del Ebola. Solo Dios supo cómo me sentí cuando oí este impopular y mal rumor desde un canal de televisión desesperado en la isla. Fue cuando supe lo que significa ser estigmatizado. Aunque, todo fue confirmado luego que era falso por el mismo canal de televisión, todavía el periodo no era fácil. Lo que lo hizo más difícil fue que durante este periodo, a parte de miembros de nuestra religiosa familia inmediata y empleados, solo una persona llamó para decir: “Yo oí el rumor y sé que no es verdadero, no importa sus mentiras.” Otros se distanciaron mientras esperaban por la confirmación del rumor. Algunos hicieron bromas de nosotros. Tal vez para excusarse, supieron que este rumor fue uno de tal rumores y chismes que es la característica de la isla, y así pues decidieron pasarlo por alto.  Pero, el factor es que nunca llamaron o tuvieron cuidado para decir: “¿cómo llevas este rumor?” ¿Por qué esta historia? El silencio fue como la estigma sufrida por el leproso en nuestro evangelio y resuena la ley de levítico que dice: “Él debe vivir aparte; debe vivir fuera del campamento.” Esta fue la situación en los días de Jesús hasta que de repente y eventualmente giró la mesa e hizo lo imaginable.

Nuestra primera lectura y evangelio tienen mucho en común. Esto es porque ambos se refieren a la situación de marginación que se hizo por la lepra. Durante el tiempo de Jesús en el Antiguo Israel, la lepra fue una enfermedad terrible como el Ebola, Chikungunya, o HIV AIDS de nuestro tiempo. El contacto con la lepra era un asunto o caso de vida o muerte. Aunque fue una enfermedad física, según la tradición Judía y creencia o práctica religiosa, la lepra fue muy asociada con pecado.  Por lo tanto, la inmediata consecuencia del que está sufriendo de lepra era que el paciente de lepra fue maldito y se convierte en marginado automáticamente y que debe ser desterrado: “Mientras dura la enfermedad… por lo tanto, debe vivir aparte. Esto es porque si él continúa viviendo con otros, les contaminará. Un triste aspecto de esta condición era que la victima tenía que anunciar su propia enfermedad según la ley dice: “…Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embazado pregonara; ¡inmundo, inmundo¡ ¿Esto es diferente del estigma que colocamos en otros que sufren una enfermedad u otro cosa? Nuestra primera lectura debe recordarnos del reciente brote de la enfermedad en nuestro mundo, nuestras reacciones, y más especialmente el estigma que los enfermos sufren. Leyendo acerca de la manera en que los pacientes de lepra fueron tratados en la biblia, es posible concluir que su tratamiento y castigos fueron más severos o duros. Sin embargo, nuestra historia ciertamente demuestra que hemos sido peor que el código levítico prescrito. Estoy seguro que no hemos olvidado demasiado pronto que hubo casos en los pasados años cuando los enfermos fueron congregados por la fuerza, matados, y sepultadas  en tumbas de mesas porque estaban enfermos, débiles, improductivos, y desperdiciando los recursos de la comunidad o país. Durante el programa T-4 de los nazis, un estimado de 250.000 – 350.000 alemanes fueron puestos a muerte por estar débiles y enfermos. ¿Cuál es la razón detrás del “evangelio sistemático de eutanasia” que empacamos, predicar y presentar a nuestros hermanos enfermos hoy? De hecho, parece que más enfermos mueren debido al estigma, que sufren de la enfermedad actual. Sin embargo, la verdad es que mis queridos hermanos, que aparte de la lepra física, hay más clases de lepras mortales que Dios solamente por medio de Cristo, nos podría curar. A través del pecado, somos los marginados, pero estamos restaurados a través de la misericordia de Dios y Jesús en acción de gracia.

En la segunda lectura Pablo nos implora: “Seguid mi modelo, como yo sigo el Cristo.” Este modelo es de sacrificio y de cuidado a los demás, para acercarnos a los pueblos especialmente en sus debilidades o fragilidades, enfermedades, y asegurando que no se sientan rechazados. Es el modelo que se niega al favoritísimo, segregación, estigmatización de los enfermos o la presentación de impíos, engañosos y, seductores de opciones hacia ellos. Esto es porque Pablo dijo: “Por mi parte, Yo procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de ellos, para que todos se salven.” Esto es exactamente lo que Cristo hizo y todavía está listo para hacer para nosotros.  Él tomó el riesgo para liberarnos de la lepra de impotencia. Él no tuvo miedo de nuestra lepra. En cambio, permanece con nosotros. Pablo replica esta acción con su vida y nos anima para hacer lo mismo con nuestra  propia vida.

En el evangelio de este domingo como que el de la semana pasada, Jesús continúa sanándonos. Hoy él encontró un leproso. En lugar de tratar de evitarlo, rechazarlo o de estigmatizarlo, lo ha tocado y le sanó. En reacción a la petición humilde del leproso: “Si quieres, puedes limpiarme”, Jesús respondió con ambos verbos y acción: “¡Quiero, sé limpio! Cuando Jesús tocó el leproso, Él no solo ha tocado algo impuro, pero hizo algo prohibido según la ley de levítico. La razón es sencilla. Él es la plenitud y cumplimiento de la ley y sabe lo que el hombre necesita más. Por haber sanado este hombre, Jesús mostró que él no fue excluido de la salvación. Aunque, el hombre desobedeció a Jesús por haber anunciado el milagro y, por no presentarse él mismo al sacerdote como Jesús le dijo, la verdad es que, la alegría de él haber sido sanado y, la posibilidad de su regreso a su comunidad,  era demasiado que se olvidó de la instrucción que Jesús le dio a él. El hecho del Evangelio de hoy es que Jesús demostró ser diferente de los sacerdotes levíticos cuya responsabilidad era para anunciar el juicio y para asegurarse de que un leproso era expulsado y castigado severamente. Por el contrario, Jesús como un verdadero amigo y hermano curó y cuidó al hombre.

Jesús comunica el amor y misericordia de Dios en señales que habla más elocuente que verbos. Esto es lo que debemos aprender de Jesús hoy día. ¿Cómo nos acercamos a los marginados, los intocables, los enfermos y, aquellos que encontramos difícil para amar en nuestra sociedad? ¿Ofrecemos misericordia y ayuda como Jesús? No hay ninguna ganancia diciendo que en nuestro mundo, muchas personas todavía sufren y mueren de estigmas que colocamos sobre  ellos debido a su  pobreza, enfermedad,  debilidad o fragilidad. Por fin, es importante que recordemos, que cada uno de nosotros manifestamos una lepra indefensa y, algo más que esto  habría sido encontrado en nuestras vidas hoy día si Jesús no hubiera venido para ayudarnos. Especialmente, es bueno saber que hay una buena voluntad y disposición en Jesús para ayudarnos más. Jesucristo esta siempre listo para mostrarnos su misericordia y para liberarnos de lo que sea que nos hace impuros. Así pues, Jesús continua diciendo: “¡Por supuesto! ¡Quiero!” Por lo tanto, alabemos el Señor: “Tu eres mi refugio; me rodeas de cantos de liberación.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!