Homily For 17th Sunday of Ordinary Time, Year C

Let Us Persevere In Pray!

Readings: (1st: Gen 18, 20 -32; Ps: 137, 1-3. 6-8; 2nd: Col 1, 12-14; Gos: Lk 11, 1-13)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this seventeenth Sunday of ordinary time, the Church draws our attention to the need to always turn to God in prayers in all circumstances of life. She reminds us that prayer is the key to unlock and enter the heart of God. Today, Christ himself gives us this key to success. He teaches us how to pray, as well as encourages us to pray without ceasing.

In today’s first reading, Abraham our father in faith demonstrated great confidence and courage. Without fear he approached God and boldly interceded on behalf of Lot, his nephew. He stood in the gap for Lot’s Family in Sodom and Gomorrah. He demonstrated that he was an intercessor.

Abraham teaches we that we have a duty to intercede for others in prayers. We must not under estimate the power of prayer of intercession. There is a saying that: “God governs the world, while prayer governs God.” Through our intercession, God can save the righteous, heal the sick, and save those in all types of danger. It does not matter how far they are from us, because distance is not a barrier for God to hear us or act on our behalf.  

In the second reading, Paul reminds us of our redemption in Christ Jesus. He reminds us that this was possible due to our faith in God who raised Jesus from the dead. Therefore, it is through this same faith that we must constantly approach God our father in prayer. It is through this same faith we must intercede for our families, friends, and especially for our world that is in total chaos right now.

Today’s gospel is an explicit call to pray. The wise disciple humbly implored Christ: “Lord teach us how to pray.” He is like the man who says: “Do not give me fish! Rather, teach me how to fish.” Today Christ prayed, and also taught us how to pray. Our Lord’s Prayer has been the subject of unnecessary debate. This is because, some have argued that it is not a prayer itself, but a model of how to pray. There is no need for this argument because through this prayer, mountains have been moved, and lives have been transformed.

Today, Jesus thought us that prayer is a necessary tool for us. All we need is to be persistent, patient, and humble. It is quiet unfortunate that most of us do not tarry and travail in prayer, yet we want mountains to be moved on our behalf. The reason is simple, we have lost faith in prayer and consequently in God.

If we must achieve any success in our mission, our prayer life must be revived, and we must burn with the zeal to pray. Therefore, like the disciple in today’s gospel, we must humbly implore Jesus: “Lord teach us how to pray.” Prayer is a simple project that accomplishes much. It is also a thing of the spirit. Hence, Paul reminds us that: “We do not know what to pray for, but the Spirit Himself intercedes for us in groans that words cannot express” (Rom 8, 26). So we must constantly ask the Spirit of Jesus to help us to pray. Also, it important to note that, if we pray according to will and mind of God, He will hear us.

Finally, Our God never goes to sleep. He knows when, where, and how to respond and act. Therefore, we must not give up the habit of praying and interceding for one another because prayer unlocks the heart of God. It breaks barriers and brings down the power of God. Jesus himself started his ministry with prayer and ended it with prayer. If we preserver in prayer, we shall gladly testify: “On the day I called, you answered me, O Lord!”

Peace be with you all!          

Maranatha!!

 

Homilía Para el Décimo Septo Domingo Del Tiempo Ordinario, Año C

¡Perseveremos En Oración!

Lecturas: (1ra: Ge 18, 20 -32; Sal: 137, 1-3. 6-8; 2da: Col 1, 12-14; Ev: Lc 11, 1-13)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este décimo séptimo domingo del tiempo ordinario, la iglesia llama la atención sobre la necesidad de recurrir siempre a Dios en oraciones en todas las circunstancias de la vida. Ella nos recuerda que la oración es la clave para desbloquear y entrar en el corazón de Dios. Hoy, Cristo nos da esta clave para el éxito. Nos enseña a orar, así como nos anima a orar sin cesar.

En la primera lectura de hoy, Abraham nuestro padre en la fe demostró una gran confianza y valor. Sin miedo, se acercó a Dios y audazmente intercedió en nombre de Lot, su sobrino. Se demostró que él era un intercesor.

Abraham nos enseña que tenemos el deber de interceder por otros en oración. No debemos subestimar el poder de la oración de intercesión. Hay un refrán que dice: “Dios gobierna el mundo, mientras que la oración gobierna a Dios.” A través de nuestra intercesión, Dios puede salvar a los justos, sanar a los enfermos, y proteger a todos los que están en diferentes tipos de peligros. No importa qué tan lejos están ellos de nosotros, porque la distancia no es una barrera para que Dios nos escuche o actúe en nuestro nombre.

En la segunda lectura, Pablo nos recuerda nuestra redención en Cristo Jesús. Nos recuerda que esto fue posible debido a nuestra fe en Dios que levantó a Jesús de entre los muertos. Por lo tanto, es a través de esta misma fe que constantemente hay que acercarnos a Dios nuestro padre en la oración. Es a través de esta misma fe que debemos interceder por nuestras familias, amigos y especialmente por nuestro mundo que ahora se encuentra en caos total.

El Evangelio de hoy es una llamada explícita a orar. El discípulo sabio humildemente imploró a Cristo: “Señor enséñanos a orar.” Es como el hombre que dice: “¡No me des pescado, enséñame cómo pescar!” Hoy Cristo oró y también nos enseñó a orar. El “Padre Nuestro” ha sido objeto de un debate innecesario. Esto es porque algunos han argumentado que no es una oración en sí mismo, sino un modelo de cómo orar. No hay necesidad de este argumento, porque a través de esta oración, las montañas han sido movidas, y muchas vidas han sido transformadas.

Hoy, Jesús nos enseña que la oración es una herramienta necesaria para nosotros. Todo lo que necesitamos es ser persistentes, pacientes y humildes. Por desgracia, la mayoría de nosotros no perseveran en la oración, pero queremos que las montañas se muevan a nuestros favores. La razón es sencilla, hemos perdido la fe en la oración y, por consiguiente, en Dios.

Si vamos a lograr éxito en nuestra misión, nuestra vida de oración debe ser reanimada y debemos quemarnos con el afán de orar. Por lo tanto, como el discípulo en el Evangelio de hoy, debemos humildemente implorar a Jesús: “Señor enséñanos a orar.” La oración es un proyecto simple que logra mucho. También, es una cosa del espíritu. Por lo tanto, Pablo nos recuerda que: “No sabemos qué pedir, pero el espíritu mismo intercede por nosotros en gemidos indecibles” (Ro 8, 26). Así que, debemos pedirle constantemente el espíritu de Jesús que nos ayude a orar. También, es importante que tenga en cuenta que, si oramos según la voluntad y mente de Dios, se nos oirá.

Por último, nuestro Dios nunca va a dormir. Él sabe cuándo, dónde, y cómo responder y actuar. Por lo tanto, no debemos perder el hábito de orar e interceder por los otros. Esto es porque la oración abre el corazón de Dios. La oración rompe las barreras y trae el poder de Dios. Jesús comenzó su ministerio con oración y lo terminó con oración. Si perseveramos en oración, con mucho gusto declararemos: “¡Me escuchaste, Señor cuando te invoqué!”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily For 16th Sunday of Ordinary Time, Year C

Paying Attention To Christ Our Guest

Readings: (1st: Gen 18, 1-10; Ps: 14, 2-5; 2nd: Col 1, 24-28; Gos: Lk 10, 38-42)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this sixteenth Sunday of ordinary time we welcome Christ our friend and guest. Today, the church reminds of the importance of hospitality. It is a Christian virtue and our duty towards others. She also, reminds us of the need to pay attention to Christ our Guest. Most importantly, we are advised not to pay more attention to material things than we do to spiritual things.

In the first reading, Abraham displayed his hospitality by receiving and welcoming strangers in his house. Fortunately for him, the strangers were messengers from God. Not only did he welcome them under his roof, he took care of their material needs and equally paid attention to their message and instruction. Hence, his hospitality he expressed his spirituality. Through this he won their friendship and attracted blessings upon his household.

Paul succinctly tells us that: “The Mystery that God revealed to the world is Christ himself among us.” Of course, this Mystery is our guest, and also our hope of glory. In order words, He comes to us as one friend visits the other. Welcoming this Mystery as our guest is a pre-requisite for establishing a long standing relationship with God.

The gospel presents us with a little challenge today. This is because, there is a tendency to think that Christ was against caring for the material needs of our guests. Jesus responded to Martha: “You worry and fret about so many things, and yet few are needed.” This is simply to remind us not to place attention on material needs, more than on spiritual needs.

Hence, today’s gospel is a call to each and every one of us to set our priorities right. Perhaps, Jesus felt that it was not enough for Martha to have welcomed him to her house. She should have also payed attention to what he had to say. A very important part of hospitality is paying attention to people. At times, what people need for from us are not material things, but our attention.

Today, it is obvious that most Christians have misplaced their priorities in life. This is in spite of the fact that we labor much in the house of God. Hence the saying that: “One has time for the work of God, but no time for God the owner of the work.” Many of are so distracted today with too many social and material activities both in the church and in our families.  that we hardly have time for our spiritual life.  

In some of our families we pay attention to every other thing, but little or no attention to the spiritual growth of the members of our families. We have time for social activities, but little or no time for praying together or studying the word of God together.

We need to cement our relationship with Christ, by seating close to him as a family, by paying attention to what he has to say to us. Christ needs our attention, because he has something new to teach us every day. He wants to spend some quality time with us each day in our family. So we must not allow anything to prevent us from welcoming him, or to take away our attention from his presence. He wants us to live in his presence all the time. Hence, the psalmist reminds us today that: “The just will live in the presence of the Lord!”

Peace be with you all!          

Maranatha!!

Homilía Para El Décimo Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año C

Prestando Atención A Cristo Nuestro Huésped

Lecturas: (1ra: Ge 18, 1-10; Sal: 14, 2-5; 2da: Col 1, 24-28; Ev: Lc 10, 38-42)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este décimo sexto domingo del tiempo ordinario acogemos a Cristo nuestro amigo y huésped. Hoy en día, la iglesia nos recuerda la importancia de la hospitalidad. Es una virtud cristiana y nuestro deber hacia los demás. Ella también, nos recuerda la necesidad de prestar atención a Cristo nuestro huésped. Lo más importante, nos estamos aconsejados no prestar más atención a las cosas materiales más que hacemos a las cosas espirituales.

En la primera lectura, Abraham muestra su hospitalidad y acogió tres extraños en su casa. Por suerte para él, los extranjeros eran mensajeros de Dios. No sólo hizo recibirlos bajo su techo, se tomó el cuidado de sus necesidades materiales y también prestó atención a su mensaje e instrucción. Por lo tanto, su hospitalidad expresó su espiritualidad. A través de su hospitalidad se ganó su amistad y atrajo bendiciones a su hogar.

En nuestra segunda lectura, Pablo sucintamente nos dice que: “El Misterio que Dios reveló al mundo es Cristo entre nosotros.” Por supuesto, este Misterio es nuestro huésped y también nuestra esperanza de gloria. En palabras de orden, Se viene a nosotros como un amigo visita a otro. Escoger a este Misterio como nuestro huésped es un requisito previo para el establecimiento de una relación con Dios.

El Evangelio nos presenta un poco reto hoy. Esto es porque hay una tendencia de pensar que Cristo era contra el cuidado de las necesidades materiales de nuestros huéspedes o amigos. Jesús respondió a Marta: “Te preocupas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria.” Esto es simplemente para recordarnos no poner atención en las necesidades materiales, más que del espiritual.

Por lo tanto, el Evangelio de hoy es una llamada a todos y cada uno de nosotros para saber y establecer nuestras prioridades. Quizás, Jesús sintió que no era suficiente para Martha acoger o recibirle en su casa. Se debería también pagar atención a lo que se tenía que decir. Una parte bien importante de la hospitalidad es prestando atención a las personas. A veces, lo que las personas necesitan de nosotros no son cosas materiales, pero nuestra atención.

Hoy en día, es obvio que muchos cristianos han perdido sus prioridades en la vida. Esto es a pesar de que trabajamos mucho en la casa de Dios. Por lo tanto, hay un refrán que: “Uno tiene tiempo para el trabajo de Dios, pero no hay tiempo para Dios el dueño del trabajo.” Muchos hoy están tan distraídos con muchas actividades sociales y materiales en la iglesia y en nuestras familias que apenas tenemos tiempo para nuestra vida espiritual.

En algunas de nuestras familias se prestan atención a todas otras cosas, pero poca o ninguna atención para el crecimiento espiritual de los miembros de nuestras familias. Tenemos tiempo para actividades sociales, pero poco o ningún tiempo para orar juntos o estudiar juntos la palabra de Dios.

Tendremos que consolidar nuestra relación con Cristo, por estar cerca de Él como una familia, prestando atención a lo que se tiene que decirnos. Cristo necesita nuestra atención, porque se tiene algo nuevo que enséñanos cada día. Se quiere pasar un momento agradable con nosotros cada día en nuestra familia. Por lo que no debemos permitir que nada nos impiden para acogerle, o quitar nuestra atención de su presencia. Él quiere que vivamos en su presencia todo el tiempo. Por lo tanto, el salmista nos recuerda hoy que: “¡El justo vivirá en la presencia del Señor!” 

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily For 15th Sunday of Ordinary Time, Year C

God Is Close To Us: In His Word and in Our Neighbor

Readings: (1st: Dt 30, 10-14; Ps: 68; 2nd: Col 6, 1, 15-20 Gos: Lk 10, 25-37)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this 15th Sunday of Ordinary time we celebrate the God who is close to us both in His Word and in our neighbor. As the image of the unseen God, and as the Good Samaritan, Christ is close to us in all circumstances of life. So, the church urges us to acknowledge the presence of God both in his Word, and in our neighbor.

Our first reading is part of the farewell message, and final instruction of Moses to his people. This message underscores the importance of abiding with God through his Word. That is, living according to his commandments in the scriptures. Through this reading Moses reminds us that God is alive and active, and ever close to us in his Words: “… For this Law is not beyond your strength or beyond your reach…”

We must therefore seek Him in the scriptures by asking the Holy Spirit to enlighten the eyes of our mind. We are also called to obey and to live by the Word because, it is the source of life. God has fully revealed himself to us in his Word, and only those who make frantic efforts will find him. Hence, today’s responsorial psalm admonishes us: “Seek the Lord, and your hearts will revive.” The easiest way to be intimate with God is by living his Word.

In the second reading, Paul also reminds us of how close God is to us. Through His son Jesus Christ, (“the invisible image of the unseen Father”), God came to dwell among us. God spoke his Word, and He became real among us. Paul draws our attention to the fact that God decided to dwell with us through Jesus Christ so that we might be reconciled through Him. Also, the church as the body of Christ, is His is visible presence with us.

In the gospel, Jesus directed the young man to the scriptures. By doing this, Jesus tries to let him understand that, God could be found in his Word which is close to him. To love God therefore is to love his Word. He further buttressed this by telling the story of the Good Samaritan. The Word of God is personified in the Good Samaritan in today’s gospel. The word of God is Jesus himself, who speaks to us, and Jesus who is ever close to us like the Good Samaritan.

Today’s gospel also presents to us another way through which God is Close to us. That is, in our neighbor. As a humble master, he is always available to us in simple ways and things. He is close to us in the scriptures, in the poor, in the just, in the pious, in the marginalized, in the sick, and in the weak. Like the Good Samaritan, if we search for God in these we will find Him. The good Samaritan saw God in the victim, and so was moved to help him.  

The Good Samaritan represents those who seek Christ in the weak, wounded, and the poor. He also represents Christ who himself is a Good Samaritan per excellence. He is quick to come to our help when we are weak, despised, and abandoned. He is ever ready to help us to recover from our injuries, and He is so close to take care, and to heal us. Hence, the Psalmist asks: “…What great nation is there that has it gods so close to it as the LORD, our God….?” (Dt 4, 7).

Peace be with you!   

Maranatha!!

Homilía Para El Décimo Quinto Domingo De Tiempo Ordinario, Año C

Dios Está Cerca De Nosotros: En Su Palabra Y En Nuestro Prójimo

Lecturas: (1ra: Dt 30, 10-14; Sal: 68; 2da: Col 6, 1, 15-20 Ev: Lc 10, 25-37)

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

En este décimo quinto Domingo del tiempo ordinario celebramos a Dios que está cerca de nosotros en su palabra y en nuestro prójimo. Como la imagen del Dios invisible y el buen samaritano, Cristo está cerca de nosotros en todas las circunstancias de la vida. Por lo tanto, la Iglesia nos urge a reconocer la presencia de Dios en su palabra y en nuestro prójimo.

La primera lectura es parte del mensaje de despedida y final instrucción de Moisés a su pueblo. Este mensaje subraya la importancia de permanecer con Dios a través de su palabra. Es decir, vivir según sus mandamientos de las escrituras. A través de esta lectura Moisés nos recuerdan que Dios está vivo y activo, y siempre cerca de nosotros en sus palabras: “…La Palabra está muy cerca de ti, en tu boca, y en tu corazón, para que la practiques.

Debemos, por lo tanto, lo buscan en las escrituras pidiendo al Espíritu Santo iluminar los ojos de nuestra mente. También estamos llamados a obedecer y vivir por la Palabra porque es la fuente de la vida. Dios plenamente nos ha revelado a sí mismo en su Palabra, y sólo aquellos que hacen esfuerzos frenéticos lo encontrarán. Por lo tanto, salmo responsorial de hoy nos amonesta: “Busquen al Señor, y vivirán.” La forma más fácil de tener intimidad con Dios es vivir según su Palabra.

En la segunda lectura, Pablo también nos recuerda cómo cerca Dios está a nosotros. A través de su hijo Jesucristo, (“La imagen invisible del Padre invisible”), Dios vino a morar entre nosotros. Dios habló su Palabra, y se convirtió en real entre nosotros. Pablo llama la atención sobre el hecho de que Dios decidió morar con nosotros a través de Jesucristo para que seamos reconciliados a través de él. Además, la iglesia como el cuerpo de Cristo, es su presencia visible con nosotros.

En el Evangelio, Jesús dirigió al doctor de la ley a las escrituras. Haciendo esto, Jesús trata de hacerle entender que Dios se encuentra en su palabra que está cerca de él. Amar a Dios, por lo tanto, es amar su palabra. Jesús reforzó esto por contar la historia del buen samaritano. La Palabra de Dios es personificada en el buen samaritano en el Evangelio de hoy. La palabra de Dios es Jesús mismo quien nos habla, y Jesús que está siempre cerca de nosotros como el buen samaritano.

El Evangelio de hoy también nos presenta otro lado de como Dios está cerca de nosotros. Es decir, en nuestro prójimo. Como un humilde maestro, él está siempre disponible para nosotros en las cosas y formas sencillas. Está cerca de nosotros en las escrituras, en los pobres, en los justos, en los piadosos, en los marginados, en los enfermos y en los débiles. Como el buen samaritano, si buscamos a Dios en estas se lo encontramos. El buen samaritano vio a Dios en la víctima y así se trató a ayudarle.

El buen samaritano representa a aquellos que buscan Cristo en los débiles, heridos y los pobres. También representa a Cristo que él mismo es un buen samaritano por excelencia. Él es disponible para venir a nuestra ayuda cuando somos débiles, despreciados y abandonados. Él está siempre listo para ayudarnos a recuperar de nuestras heridas, y está tan cercano a cuidar y a sanarnos. Por lo tanto, el salmista pregunta: “… ¿Qué nación tan grande que tiene sus dioses tan cerca de ella como el Señor, nuestro Dios…? “ (Dt 4, 7). 

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!

Homily For 14th Sunday of Ordinary Time, Year C

Instruments Of Christ’s Peace

 Readings: (1st: Ish 66, 10-14; Ps: 65, 1-7. 16. 20; 2nd: Gal 6, 14-18 Gos: Lk 10,1-12. 17-20)

This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working with the Spiritan International Group of Puerto Rico &  Dominican Republic. He is the Administrator of Parroquia La Resurrección del Senor, Canovanas and the Chancellor of the Diocesis of Fajardo-Humacao, Puerto Rico. For more details and comments contact him on:canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

“Nothing is lost by peace…Jesus brings us peace and leaves us peace” (Pius XII). On this fourteenth Sunday of Ordinary time the Church draws our attention to the need, and importance of peace in our world. She also reminds us that Christ is the source of our peace.

One of humankind’s natural desire is to live a peaceful life. Ordinarily one would expect that with all the scientific discoveries and inventions in our world, that humanity would enjoy more peace and harmony. Unfortunately, it has not been so. This is because peace comes from God. So it must be appreciated, nurtured, and preserved.

In the first reading of today, God in his infinite goodness offers us peace: “Now towards her I send overflowing peace like a river.” When we allow this peace to flow into our hearts and guide our lives, we become fulfilled, satisfied, and our communities and entire world becomes a wonderful place. We are therefore called to be dispensers and agent of this peace. It must flow from, and through us to others.

Unfortunately, most of us today have lost the mark by assuming that peace comes from material or physical wealth. That is, how many cars, houses, how much cloths, or even how much money that one has in his or her account. According to Jürgen Moltmann: “Peace is the blessed joy of a successful life. It is the fullness of life in the presence of the living God. It is the fullness of life in the mutual love of human beings. It is the fullness of life in the community of creation with all other creatures.” This can only flow from Jesus Christ the Prince of peace.

In the second reading, Paul prays for peace and mercy on all who follow God’s will: “Peace and mercy to all who follow this rule, who form the Israel of God.”  This means that peace comes to our hearts, homes, communities, societies and world only when we work in harmony with the will of God. It comes to all who bear the marks of Christ as Paul did. So, we must make room for peace for our joy to be complete in Christ.

Today’s gospel acclamation is a prayer from Paul: “May the peace of Christ reign in your hearts!” It therefore suffices to note that the absence of peace in any heart, family, community, society, or nation leaves it devastated. Peace advances our communities. Any community that welcomes peace, welcomes an opportunity for both spiritual and material prosperity.

In today’s gospel, Jesus equips us with the message we must bring to our world: “Peace be with this house.” It is a gift we must offer to our world. Jesus knows very well that this is what our world needs most, and he is ever ready to let us have it. With the peace that Christ offers us, we must be ready to transform our world from the culture of war and hatred to a culture of peace. He invites us to be instruments of His peace.

Finally, we are commissioned by Jesus say to others: “Peace be with you!” Peace is golden. Like joy, it is also contagious. If we have peace, it must affect others positively. Therefore, let us pray like Francis of Assisi: “Lord, make me an instrument of your peace, where there is hatred, let me sow love; where there is injury, pardon; where there is doubt, faith; where there is despair, hope; where there is darkness, light; and where there is sadness, joy.”

Peace be with you all!          

Maranatha!!