Homilía de Miércoles De Ceniza, Año B

Cuaresma: Una Temporada De Gracia y Favor De Dios

Lectura: (1o: Jo 2, 12-18; Sal: 50; 2 º: 2 Cor 5, 20-6, 2: Ev: Mt 6, 1-6. 16-18)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy es Miércoles de Ceniza, así que de una manera especial, comenzamos la temporada de Cuaresma y nuestro viaje con Cristo. Este viaje durará por seis semanas. Entonces, la santa madre iglesia nos recuerda que la temporada de Cuaresma nos presenta una oportunidad de volver a vivir el misterio pascual de nuestro Señor Jesucristo. La temporada de Cuaresma nos expone a una nueva dimensión de nuestra vida Cristiana y viaje. Además, nos equipa para la gloria de la Pascua. Por esta razón el Santo Padre, Papa Francisco nos dice: “La Cuaresma es un tiempo de renovación para toda la iglesia, para cada comunidad y cada creyente. Sobre todo, es un tiempo de gracia…Un corazón misericordioso no significa un corazón débil. Cualquiera que desee ser misericordioso debe tener un corazón fuerte y firme” (Mensaje para Cuaresma, 2015).

Nuestra primera lectura del profeta Joel es un llamado al arrepentimiento a través del ayuno y la abstinencia que son dos importantes características y aspectos de la Cuaresma. En esta lectura, el profeta nos informa que Dios está esperando para que nosotros volvamos a Él: “Conviértanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto… Conviértanse al señor su Dios, porque es compasivo y misericordioso…” Como un padre amoroso, está listo para darnos la bienvenida si decidimos volver a Él. Sin embargo, tenemos que mostrar un arrepentimiento sincero por todas las veces que lo hemos ofendido. Hoy como siempre, Dios ha extendido una invitación a nosotros, y Él espera que respondamos positivamente.

En nuestra segunda lectura, Pablo nos anima a reconciliarnos con Dios. Lo más importante, él nos recuerda que la temporada de Cuaresma es una temporada especial de gracia y favor de Dios. Él dice: “Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia… ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de la salvación”. Entonces, ¿cómo podemos reconciliarnos con Dios en esta temporada? Es por la reconciliación con nuestros vecinos, hermanos, hermanas, padres e hijos. Es mostrar preocupación por los demás y nuestro mundo en lugar de ser indiferentes como Papa Francisco nos enseña en este tiempo de Cuaresma. Es lo más importante, la reconciliación con los que hemos declarado como nuestro archí enemigos y, todos aquellos que nos han ofendido en una forma u otra. Por nuestra parte, debemos ser lo suficientemente humildes para pedir perdón a los que hemos ofendido. Por lo tanto, en esta temporada, nos ofrece la gran oportunidad para reconstruir tanto nuestra relación con Cristo y nuestros vecinos. Dios está esperando, así que lo podemos cumplir a través del Sacramento de la Confesión. Por esta razón, este tiempo de Cuaresma que iniciamos hoy día es una temporada de gracia y favor.

El Evangelio nos muestra simplemente las mejores maneras para observar este tiempo de Cuaresma. Primero, nos recuerda nuestros deberes cristianos durante este período que incluye: oración, abstinencia y caridad. Estos son los medios para edificar y fortalecer nuestra vida espiritual. Sin embargo, con el fin de lograr el mejor resultado este período de Cuaresma, Jesús también nos da tres instrucciones importantes. Así que, si deseamos llevar a cabo nuestro deberes bien esta Cuaresma, debemos tener estas instrucciones en mente a lo largo de este período de Cuaresma. La primera es: “Tenga cuidado de no practicar sus buenas obras de piedad delante de los hombres para que los vean.” La segunda es: “Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas quienes les gusta orar de pie en las sinagogas…” y el ultimo es: “Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste como esos hipócritas… tu en cambio, perfúmate la cabeza y lávate la cara…Tu padre que ve lo secreto, te recompensara.”  Esto significa que ya es nuestro deseo voluntario de caminar con Cristo, por lo tanto, debemos hacerlo con humildad, con gozo y, con alegría. Esto es porque, “si morimos con Él, también resucitamos con Él” (2 Tim, 2, 11). Por lo tanto, nuestra oración, abstinencia y caridad este periodo deben hacerse de tal manera que solo Dios lleve toda la gloria.

Hermanos y hermanas, si lo hacemos bien, esta temporada será sin duda una temporada de gracia y favor porque Dios seguramente escuchará nuestras oraciones y perdonará nuestros pecados. Así pues, como tomamos la ceniza sobre nuestras frentes en este Miércoles de Ceniza, pidámosle a Dios por la gracia de comenzar y también completar este viaje durante este período de Cuaresma. Por último, y lo más importante, a lo largo de esta temporada nuestra oración debe ser: “Ten misericordia de nosotros, Oh Señor porque hemos pecado”.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

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