Homilía Para El Primer Domingo De Cuaresma, Año B

Renovemos Nuestra Alianza y Relación Con Dios Esta Temporada

Lectura: (1o: Gen 9, 8-15; Sal: 24, 4-9; 2 º: 1Ped 3, 18-22: Ev: Mt 1, 12-15)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com

Hoy es el primer domingo de Cuaresma, una temporada de renovación. Cada año observamos las plantas que se renuevan a través de lo que nos referimos simplemente como “vertimiento”. Los animales también experimentan el mismo proceso. Por lo tanto, Reptiles como las serpientes y los lagartos; Artrópodos como insectos y arácnidos; Anfibios como ranas y salamandras; Mamíferos como perros y seres humanos cambian sus pieles. Aun aves como palomas y gallinas cambian sus plumas en lugar de su piel. Como seres humanos, pasamos por el mismo proceso aunque nosotros no siempre nos damos cuenta fácilmente. Sin embargo, además de derramar nuestra piel física, como seres humanos, se espera el “vertimiento algo” espiritualmente para renovar nuestro compromiso con nuestro alianza y relación con Dios. La temporada de Cuaresma nos provee la oportunidad de cambiar fuera de nuestra “piel espiritualmente débil y cansada” con el fin de llevar una más durable para nuestro viaje. Por lo tanto, en este primer domingo de Cuaresma, la iglesia nos invita a renovar nuestra alianza y relación con Dios durante esta temporada.

Nuestra primera lectura narra la alianza incondicional específicamente, entre Dios y Noé; y generalmente, entre Dios y la humanidad. Después del diluvio, Dios le prometió a la humanidad que nunca más destruiría toda la vida en la tierra con un diluvio. Dios dio el arco iris como señal de la alianza, una promesa que nunca inundará toda la tierra otra vez. Fue también un recordatorio de que Dios puede y juzgará los pecados (Gen 9, 8 – 15; 2 Pt 2, 5). Una cosa interesante de esta alianza es que compartimos en él. Otra cosa interesante de ello es que, incluso en nuestro propio tiempo todavía experimentamos el signo visible de esta alianza, que es el arco iris. Hace unas semanas vi esta señal (arco iris) en la playa de Dorado, Puerto Rico. Inmediatamente, me recordó la alianza de Dios universal e incondicional con nosotros su pueblo. También me recordó las palabras de esta alianza que dice: “Cuando me imagino las nubes sobre la tierra y los arcos aparecen, recordaré la alianza entre tú y yo… Lo más importante, me recordó el hecho de la fidelidad de Dios para nosotros su pueblo. Lo que esto significa es que Dios en su justicia ha sido fiel a esta alianza, al grado de renunciar a su hijo Jesucristo para renovarlo. Por desgracia, la humanidad (tú y yo), no han mantenido nuestra parte de esta alianza. Esto es porque a través de muchas de nuestras acciones y formas de vida hemos roto esta alianza. Sin embargo, la buena nueva es que: “Si somos infieles Él permanece fiel, porque Él no puede negarse a sí mismo” (2 Tim 2, 13). Así que, debido a la fidelidad de Dios a esta alianza, nuestra percepción de Él ha cambiado de un Dios estricto, a un Dios que es “lento para la ira, lleno de amor y fidelidad” (Ps 86, 15). Por lo tanto, esta temporada, Dios nos ofrece otra oportunidad para renovar nuestro compromiso con nuestra alianza con Él a través de Cristo, la nueva alianza. Esta renovación debe venir desde nuestro corazón sincero, en vez de sólo nuestros labios.

En la segunda lectura de este domingo, Pedro nos recuerda la nueva alianza de Dios con nosotros a través de Cristo. Él pagó el precio para restaurarnos a Dios. En otras palabras, Cristo no sólo consolida la alianza general entre Dios y nosotros, pero Él también, amplió su horizonte. Lo hizo mediante la apertura de la primavera del bautismo a través del cual nos purifica y restaura con Dios. Esto es la renovación de la alianza por parte de Dios. Por lo tanto, todos los que fueron bautizados en el nombre de Jesucristo han participado en esta nueva alianza. Cada año, la iglesia la novia de Cristo, nos provee la oportunidad a través del período de Cuaresma a reflexionar sobre esta alianza y a renovar nuestro compromiso con él. Por eso, Pablo nos dijo en Miércoles de Ceniza: “No descuidar la gracia de Dios que has recibido…ahora es el momento favorable; el día de salvación”(2 Cor 6, 2).

Nuestro Evangelio de Mateo narra brevemente la terrible experiencia de Jesús y, el sacrificio que Él hizo con el fin de prepararse para su misión y viaje. Para ser un digno cordero para la renovación de la alianza de Dios con su pueblo, Jesús tuvo que ser probado. Pedro dice claramente: “como el oro se prueba con fuego así y tu fe será (1 Pt 1, 7). Por lo tanto, el Evangelio de hoy nos recuerda que como Cristo se probó entonces debemos también ser probamos. Cada día de nuestras vidas el diablo nos tienta y continuará especialmente durante esta temporada sagrada. Esto no debe darnos miedo, porque el Espíritu Santo quien ayudó a Cristo está siempre disponible para ayudarnos. Mientras nos preparamos para renovar nuestra alianza con Dios, como Cristo, debemos persistir en oración, ayuno y abstinencia. Debemos pedirle a Dios que nos conceda la fuerza para aguantar hasta el final de nuestra propia experiencia como hizo Cristo. Además, debemos pedirle al Espíritu Santo que nos llene de humildad, coraje y paciencia esta temporada.

Por último, debemos estar preparados identificar todo lo que hace que sea difícil para nosotros mantener nuestra propia parte de nuestra alianza con Dios. Nos debemos arrepentir de ello como la escritura dice hoy: “ha llegado el momento…Arrepentirse y creer en  las buenas nuevas”. Por lo tanto, permítanos sinceramente hacer uso de este período de Cuaresma para pedirle a Dios perdón por todas las veces que no hemos sido fieles a nuestra alianza con Él. Mientras nos preparamos para renovar nuestro compromiso con esta alianza, continuemos para alabarle por su fidelidad diciendo: “Tus caminos, señor, son fidelidad y amor para  los que guardan su alianza.”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s