Honrando Y Expresando Nuestra Solidaridad Con Jesús

Lectura: (1o: Is 50, 4-7; Sal 21, 8-9, 19-20; 2o Phil 2, 6-11; Ev: Mc 14, 1-15, 47)

 Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es domingo de Ramos. Es el último Domingo de Cuaresma porque marca el inicio de la Semana Santa y el misterio pascual de Cristo Jesús el hijo de Dios y, nuestro señor. En el Domingo de Ramos se celebra la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, la ciudad real. Era necesario que Cristo fuera a Jerusalén, porque es realmente tanto el rey del cielo como de la tierra. Entonces, su entrada en la ciudad real es altamente simbólica para cumplir con lo que los profetas predijeron: “Reinará sobre el trono de David y sobre su reino, establecerá y defenderá con justicia y rectitud desde ese momento y para siempre. El celo del Dios Todopoderoso logrará esto…” (Isaías 9, 7).

La primera y segunda lectura de este domingo nos habla del sufrimiento y la humildad de Cristo, el hijo de Dios y, nuestro salvador. La primera lectura de Isaías nos presenta la canción del siervo sufriente de Dios. Mientras que a través de su carta a los Filipenses, Pablo nos recuerda también que: “Su estado era divino, sin embargo, Cristo no se aferró a su igualdad con Dios, pero se despojó a sí mismo para asumir la condición de un esclavo y llegó a ser como los hombres, fue humilde incluso a aceptar la muerte en la Cruz”. Humildemente, el siervo de Dios aceptó todos sus malos tratos para salvarnos. Se presentó y perdió su vida para nosotros ganar nuestras vidas. ¿Qué aprendemos de Cristo en estas lecturas? Lo más importante es que necesitamos mucha paciencia y humildad para sobrevivir y triunfar en la vida. Además, las lecturas nos enseñan que el sufrimiento es parte de la vida en lugar de una maldición. Sin embargo, sólo aquellos que están dispuestos a persistir y perseverar hasta el fin triunfarán. Además, nos enseña que si persistimos en nuestra fe en Dios y su hijo Jesucristo, nos ayudará a realizar todo lo que necesitamos hacer sin perder nuestra fe.

La celebración de este domingo está llena de símbolos como lo presenta el relato de la pasión según Marcos. Algunos de los símbolos más importantes hoy día incluyen las palmas, el burro y la muchedumbre o personas, etcétera. Las Palmas representan a la realeza de Cristo y su reinado pacífico; el burro es un símbolo de la humildad de Cristo Rey como nuestra primera y segunda lectura le regaló. Aunque todavía es rey, decidió montar en el más humilde y más débil de los animales, el burro. Esto es contrario a lo que hoy vemos en nuestro mundo, donde nuestros gobernantes y dirigentes viven en las mejores condiciones mientras su pueblo vive en la pobreza. Por este acto, Cristo no sólo demuestra su humildad, pero también demuestra su solidaridad con los pobres y los débiles. Por lo tanto no es sorprendente ver cómo las personas también salieron a honrar y mostrar solidaridad con Él como entra en Jerusalén hoy.

Por lo tanto, nuestra procesión hoy es por dos razones. El primero es para honrar a Cristo Rey cuando entra a la ciudad real para asumir el trono. Por esta razón podemos cantar: “¡Hosanna, hosanna, hosanna al hijo de David, bendecido es el que viene en nombre del señor!” La segunda razón es, con el fin de expresar nuestra solidaridad con Cristo cuando Él comienza su viaje más difícil que en última instancia nos traerá salvación. Así, como hoy cantamos hosanna, debemos rogarle a Dios por la gracia de permanecer fieles a Él hasta el final. Sin embargo, la noticia triste es que muchos de los que cantan hosanna hoy podrían ser la misma gente que pronto gritarán “¡Crucifícalo, crucifícalo!” el viernes santo. Estos episodios simplemente reflejan la manera en que vivimos nuestras vidas muchas veces. También,  refleja cuan infieles podemos ser a veces en nuestra relación con Cristo. Hoy somos para Cristo, mañana estamos en su contra. Cristo es nuestro amigo cuando estamos en dificultades, pero nuestro enemigo cuando las cosas funcionan bien para nosotros. También muestra cómo nos relacionamos con el otro. Hoy somos amigos y mañana somos enemigos. Hermanos y hermanas, podemos ser mejores si sólo pudiéramos aprender de la humildad y paciencia de Cristo el hijo de David que honramos hoy. Podemos hacerlo mejor si sólo estamos dispuestos a ofrecer todo por el bien de nuestros vecinos como Cristo hace ésta semana para nuestro bien. Por lo tanto, es importante que le pidamos a Dios por la gracia de permanecer firmes a Él y, a nuestros hermanos y hermanas en todo momento de nuestras vidas. Como hoy mostramos solidaridad a Cristo, debemos también extenderlo a otros. Esto es porque en otros hay también Cristo Rey humilde y Cristo el siervo sufriente de Dios. Esto también es porque esta es la manera más práctica de expresar nuestra solidaridad con Cristo.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

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