Homilía Para El Quinto Domingo De Pascua, Año B

Permaneciendo Y Dando Fruto En Cristo La Vid Verdadera

Lectura: (1o: Hecho 9, 6-31 Sal 21, 26-23; 2o 1Jn 3, 1-2 Ev: Jn 15, 1-15)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este quinto domingo de Pascua, la iglesia nos recuerda que cuando creemos y permanecemos en Cristo, la vid verdadera, Dios vive en nosotros, y nosotros vivimos en Él. Así se nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con Cristo la vid verdadera y también su efecto en nuestras vidas y en las vidas de los demás que nos rodean. También se espera de nosotros y se nos anima a dar frutos positivos y buenos.

En nuestra primera lectura de hoy, una cosa notable que vemos sobre Pablo es que una vez que se convirtió dramáticamente, su vida cambió por completo. Creyó en el nombre de Jesucristo y se convirtió en un gran predicador. Él no perdió tiempo, antes dio frutos para Cristo. Inmediatamente, se movió de Saúl el perseguidor a Pablo el predicador de la buena nueva. La consecuencia de su conversión y su firme creencia en nombre de Jesús era una gran cosecha de almas que continúa hasta nuestro tiempo debido a sus escrituras en la biblia. Tuvo éxito porque era una “rama profundamente arraigada” en Cristo la vid verdadera. No sólo que Él seguía siendo Cristo, sino que llevaba fruto abundante y duradero a través de sus obras y acciones.

Esto es lo que Juan quiere decir en nuestra segunda lectura cuando dice: “Hijos míos, nuestro amor no es sólo palabras o mera conversación, sino algo real y activo, sólo por esto podemos estar seguros de que somos los hijos de verdad…” Juan parece que nos recuerda el dicho popular diciendo que: “La Acción habla más que mil palabras”. No podemos amar la palabra de Dios sin obras concretas de caridad para demostrarlo. La única forma de que la palabra de Dios puede dar frutos es a través del trabajo y la vida verdadera. Ellos son lo que toca y transforma personas. Así que por “algo real y activo,” Juan significa caridad y vivir de acuerdo a lo que profesamos en Cristo Jesús. Juan lo resume: “… Creemos en el nombre de su hijo Jesucristo y que nos ha amado como nos dijo. Quien guarda sus mandamientos vive en Dios y Dios vive en él”. En orden de palabras, según Juan, lo que demuestra que estamos en Cristo son las expresiones concretas de caridad y el amor por los demás. Estos son lo que nos dará la confianza necesaria para declarar con la conciencia tranquila que nosotros verdaderamente estamos en Él.

El Evangelio de este domingo es un llamado para nosotros fortalecer nuestra relación con Cristo para poder seguir viviendo en Él. El tipo de relación que debe existir entre nosotros y Cristo es ilustrado usando lo que es natural para nosotros en la vida cotidiana. Es la relación entre los árboles y sus ramas. Ninguna rama como vemos y sabemos, puede tener vida o frutos por su cuenta a menos que esté firmemente atada a un árbol. Asimismo, en nuestra vida espiritual como cristianos, no podemos hacer nada sin estar firmemente sujetos a Cristo la vid en cuyo nombre hemos sido bautizados. Sin embargo, es importante señalar que si permanecemos en Cristo es por un propósito. Este propósito es dar frutos. En lugar de una acción pasiva que no surge efectos, significa una acción activa y animada que produce la caridad, la paz, santidad, pura reverencia, amor a Dios y a nuestros vecinos y muchas otras virtudes que tocan otras vidas positivamente.

Finalmente, hoy nos ofrece a nosotros otra oportunidad de preguntarnos a  nosotros mismos: ¿Cómo está mi relación con Cristo mi Salvador? ¿Todavía estoy unido a Cristo cuando algo sale mal en algún lugar? ¿Cómo está mi relación con Cristo ayudando a otros a mí alrededor positivamente? Estas preguntas son necesarias porque no podemos decir que creemos en Cristo y vivir en Él, mientras viva en enemistad con los que están alrededor de nosotros; mientras descuidamos los gritos de los débiles, los enfermos y los pobres alrededor de nosotros. Por lo tanto, si estamos verdaderamente en Cristo, debemos dar frutos positivos de la caridad hacia los demás. Es decir, mediante la realización de acciones que deben motivar a otros a estar unidos a Cristo, la verdadera vid. Cantemos a Cristo nuestra vid verdadera este glorioso domingo: “!El Señor es mi alabanza en la gran Asamblea!” Aleluya, Aleluya.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha! (Ven Señor Jesús)

 

Homily For The 5th Sunday Of Easter, Year B

Remaining And Bearing Fruit In Christ The True Vine

Readings: (1st: Acts 9-26-31 Ps 21, 26-32; 2nd: 1Jn 3, 18-24; Gos: Jh 15, 1-5)

 This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com. 

On this fifth Sunday of Easter, the church reminds us that when we believe and remain in Christ, our true vine, that God lives in us, and we live in Him. So we are invited to reflect on our relationship with Christ the true vine and, also its effect both on our lives and on the lives of others around us. We are also expected and encouraged to bear positive and good fruits.

In our first reading today, one remarkable thing we see about Paul is that once he became dramatically converted, his life changed completely. He believed in the name of Jesus Christ and became a great preacher. He did not waste time before bearing fruit for Christ. Immediately, he moved from Saul the persecutor to Paul the preacher of the good news. The consequence of his conversion and firm belief in the name of Jesus was a great harvest of souls which continues till our time because of his writings in the New Testaments. He succeeded because he was a “deeply rooted branch” in Christ the true vine. Not only that he remained in Christ, but he bore abundant and lasting fruit through his works and actions.

This is what John means in our second reading when he says: “My children, our love is not to be just words or mere talk, but something real and active, only by this can we be certain that we are the children of truth…” John seems to remind us of the popular saying that: “Action speaks louder than words.” We cannot love the word of God without concrete works of charity to show for it. The only way the word of God can bear fruit is through work and truthful living. They are what touches and transforms persons. So by “something real and active,” John means charity and living according to what we profess in Jesus Christ. John summarizes it: “…That we believe in the name of his son Jesus Christ and that we love one another as he told us. Whoever keeps his commandments lives in God and God lives in him.” In order words, according to John, what proves who we really are in Christ are the concrete expressions of charity and love for others. These are what will give us the confidence to declare with a clear conscience that we are truly in him.

The gospel of this Sunday is a call for us to strengthen our relationship with Christ in order to continue to live in Him. The type of relationship that should exist between us and Christ is illustrated using what is natural to us in everyday life. That is the relationship between the trees and their branches. No branch as we see and know can have life or bear fruit on its own unless it is firmly attached to a tree. Likewise, in our spiritual life as Christians, we cannot do without being firmly attached to Christ the vine in whose name we have been baptized. However, it is important to note that remaining in Christ is for a purpose. This purpose is to bear fruit. Instead of a passive action that produces no effects, it means an active and lively action that produces charity, peace, holiness, pure reverence, love for God and our neighbours, and many other good virtues that touch other lives positively.

Finally, today provides us another opportunity to ask ourselves the following questions. How is my relationship with Christ my saviour? Am I still attached to Christ or has something gone wrong somewhere? How is my relationship with Christ helping others around me positively? These questions are necessary because, we cannot say we believe in Christ and live in him, while living in enmity with those around us; whiles we neglect the cries of the weak, the sick, and the poor around us. Therefore if we are truly in Christ, we must bear positive fruits of charity towards others. That is, by performing actions that must motivate others to become united to Christ the true vine. Let us sing to Christ our true vine this glorious Sunday: “! You Lord are my praise in the great assembly!” Alleluia, Alleluia.

Peace be with you!

Maranatha!!

Maranatha!!!

Homilía Para El Cuarto (Buen Pastor) Domingo De Pascua, Año B

Celebrando Y Emulando A Cristo Resucitado, Nuestro Buen Pastor

Lectura: (1o: Hecho 4, 8-12 Sal 117, 1-29; 2o 1Jn 3, 1-2 Ev: Jn 10, 11-18)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este cuarto domingo de Pascua, celebramos al Cristo resucitado, nuestro buen pastor. Él es el buen pastor que pasó por muchas clases de sufrimientos e incluso la muerte para salvarnos. Hizo y había aceptado todos estos sufrimientos para conducirnos con seguridad al padre en el cielo. Hoy como lo celebramos, la iglesia nos lo presenta como un modelo de liderazgo bueno y verdadero. Si seguimos escuchándolo y siguiéndolo, nos guiará sanos y salvos a nuestro destino en el cielo.

En nuestra primera lectura de los hechos de los apóstoles, Pedro declaró a través de su milagro y testimonio de que Jesús es el buen Pastor quien continúa para sanar y cuidar de nosotros su rebaño. Es su deseo que nosotros permanezcamos sanos y fuertes. Así como con su rebaño, está siendo fuerte con nosotros, nos guía a través de los peligrosos caminos de la vida y, teniendo cuidado de nuestras heridas. Cada vez que hacemos un llamamiento a Él con fe, sin duda nos escuchará y nos responderá. Por esta razón Pedro nos recuerda que: “Fue por el nombre de Jesucristo de Nazaret…Para todos los nombres en el mundo dado al hombre, este es el único por el cual podemos ser salvados.” Hay poder, salvación, sanidad en el nombre de Cristo resucitado, nuestro buen pastor. La única cosa que necesitamos hacer es llamarlo a Él y Él estará allí para nosotros. Nuestra segunda lectura nos presenta una cualidad muy importante de Jesús el buen pastor, es decir, el amor. Juan nos recuerda así: “Piensa en el gran amor que el padre ha dado a nosotros, que seamos llamados hijos de Dios.” Es interesante saber que Jesús nuestro buen pastor demostró este amor al núcleo dando su vida por nosotros.

En el Evangelio de hoy de Juan, Jesús nos dice: “Yo soy un buen pastor: el buen pastor es el que da su vida por sus ovejas… Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí… escuchan mi voz…” A través de esta lectura, hay dos lecciones importantes para nosotros aprender. Y estas son las cualidades de un buen pastor y  también de un buen rebaño. El buen pastor cuida su rebaño. Él es paciente, con ellos; Él ama y nunca les perjudica, está disponible para ellos en todo momento y, está dispuesto a hacer sacrificios por su bien. Por otro lado, un buen rebaño escucha a su pastor, obedece sus instrucciones y lo sigue con confianza y seguridad. En otras palabras, debe haber una buena relación entre un buen pastor y su rebaño. Para esto ser posible, debe ser un buen pastor humilde, amable, y cuidar a su rebaño, mientras que el rebaño también debe ser obediente y humilde también. Hoy, como celebramos a Cristo el buen pastor, se nos recuerda también que todos somos pastores de una forma u otra. Esto es porque cada uno de nosotros está ocupando la posición de un liderazgo o la otra. Esto significa que debemos aprender las cualidades de Jesús el buen pastor. Que incluyen: Sacrificio, porque sacrificó todo para salvarnos como su rebaño; Paciencia, porque carga siempre con nuestras debilidades. Amor, porque “no hay mayor amor que el dar la vida por los amigos (Jn15, 13); La disponibilidad, porque siempre está cerca de nosotros y así, “Quienquiera que invocará el nombre de Jesús será salvo (Ro 10, 13). ¿Quién es un buen pastor y dónde podemos encontrar uno? Una buena madre o un buen padre es un buen pastor, un buen presidente o un buen gobernador es un buen pastor, un buen sacerdote o servidor de altar es un buen pastor, un buen joven o niño es un buen pastor, un buen hermano o hermana es un buen pastor, una buen policía es un buen pastor, un buen médico, profesor, músico, mecánico, contador, abogado, secretaria, cocinera, limpiador, jardinero, etcétera, es un buen pastor.

Finalmente, hoy la iglesia nos ofrece una oportunidad para orar por el Santo Padre Francisco, el magisterio y todos los líderes de su rebaño en la iglesia en todo el mundo. Debemos orar que permanezcan centrados y fuertes. Esto es importante, especialmente ahora que el rebaño de Cristo se ve amenazado por tantos “lobos peligrosos” y los desafíos del mundo. También debemos orar por todos los líderes en el mundo que pueden liderar a su gente según el modelo de Cristo el buen pastor. Por lo tanto, nos dejan cantar con el salmista esta canción maravillosa: “El señor es mi pastor nada me faltará… seguramente su bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida” (Sal 23). ¡Aleluya, Aleluya!

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha! (Ven Señor Jesús)

Homily For The 4th (Good Shepherd) Sunday Of Easter, Year B

Celebrating And Emulating The Risen Christ, Our Good Shepherd

Readings: (1st: Acts 4-8 Ps 117, 8-23; 2nd: 1Jn 1 Jn 3, 1-2; Gos Jh 10, 11-18)

 This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this forth Sunday of Easter, we celebrate the risen Christ, our Good Shepherd. He is the good shepherd who passed through many kinds of sufferings and even death in order to save us. He did and accepted all these so that he might lead us safely to the father in heaven. Today as we celebrate him, the church presents him to us as a good and true model of leadership. If we continue to listen to him, and follow him, he will lead us safely to our destination in heaven

In our first reading from Acts of the Apostles, Peter testified through his miracle and testimony that Jesus is actually the good shepherd who continues to heal and care for us his flock. It is His wish that we remain healthy and strong. So as his flock, he is still strongly with us, guiding us through the dangerous paths of life and, taking care of our injuries. Whenever we call on him in faith, he will definitely hear, and answer us. This is why Peter reminds us that: “It was by the name of Jesus Christ of Nazareth…For of all the names in the world given to man, this is the only one by which we can be saved.” There is power, salvation, and healing in the name of the risen Christ our Good Shepherd. The only thing we need to do is, call on him and he will be there for us. Our second reading presents us with one very important quality of Jesus the Good Shepherd. That is, love for his flock. John thus reminds us: “Think of the great love that the father has given to us, that we should be called the children of God.” It is interesting to know that Jesus our Good Shepherd demonstrated this love to the core by giving up his own life for us. We must also follow his good example by extending this love to our flock, our families, brothers, sisters, children, neighbours, subordinates, society and, our country.

In today’s gospel from John, Jesus tells us: “I am a good shepherd: the good shepherd is the one who lays down his life for his sheep… I know my own and my own knows me…they listen to my voice…” Through this reading we learn two important lessons. And these are both the qualities of a good shepherd and those of a good flock. The good shepherd takes care of his flock. He is patient, with them; he loves and never harms them, he is available to them at all times and, is ready to make sacrifices for their good. On the other hand, a good flock listens to their shepherd, obeys his instructions and follows him with trust and confidence. In other words, there must be a good relationship between a good shepherd and his flock. For this to be possible, a good shepherd must be humble, kind, and caring towards his flock while the flock should also be obedient and humble too.

As we celebrate Christ the Good Shepherd today, we are also reminded that that we are all shepherds in one way or the other. This is because each one of us is occupying one leadership position or the other. This means we should learn the qualities of Jesus the Good Shepherd. Which include: Sacrifice because, he sacrificed everything to save us his flock; Patience because, he always bears with our weaknesses. Love because, “there is no greater love than to lay down one’s life for one’s friends (Jn15, 13); Availability because, he is always close to us and so, “whoever shall call upon the name of Jesus shall be saved (Rom 10, 13). So, who is a good shepherd and where can we find one? A good mother or father is a good shepherd, a good president or governor is a good shepherd, a good priest or altar server is a good shepherd, a good youth or child is a good shepherd, a good brother or sister is a good shepherd, a good police or military officer is a good shepherd, a good doctor, teacher, musician, mechanic, accountant, lawyer, secretary, cook, cleaner, gardener or famer, etcetera, is a good shepherd.

Finally, today, the church provides us an opportunity to pray for the Holy Father Pope Francis, the Magisterium, and all the leaders of his flock in the church all over the world. We must pray that they may remain focused and strong. This is most especially now that the flock of Christ is threatened by so many “dangerous wolves” and challenges all over the world. We must also pray for all the leaders in the world that they may lead their people according to the model of Christ the Good Shepherd. Therefore, let us sing with the psalmist this wonderful song: “The Lord is my Shepherd there is nothing I shall want…surely his goodness and mercy shall follow me all the days of my life” (Psalm 23). Alleluia, alleluia

Peace be with you!!

Maranatha!!!

Homilía Para El Tercer Domingo De Pascua, Año B!

Cristo Nuestro Abogado Disipa Ignorancia y Restaura Nuestra Fe

Lectura: (1o: Hecho 3, 13-15, 17-19 Sal 4, 2-9; 2o 1Jn 2, 1-5; Ev: Jn 24: 35-48)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy, en el tercer domingo de Pascua, la iglesia nos invita a celebrar el Cristo nuestro abogado viviente. Arroja lejos nuestra ignorancia y fortalece nuestra fe. La ignorancia y el orgullo nos privan de muchas bendiciones de Dios, mientras que la sabiduría, la humildad y el arrepentimiento incrementan nuestra fe y atraen muchas bendiciones de parte de Dios. Los principales problemas de los líderes judíos que crucificaron a Cristo eran la ignorancia y el orgullo. Ignorancia porque pensaron que sabían y estaban trabajando para Dios, cuando en realidad estaban contra Él; y orgullo porque seguían siendo tercos en vez de arrepentirse y venir a Cristo el defensor.

Un punto importante que todas las lecturas de este domingo tienen en común es la relación entre la ignorancia y la fe. Pedro observaba y dirigía la ignorancia de los líderes judíos. Por lo tanto, dirigiéndose a ellos: “Fueron ustedes quienes acusaron al Santo, al justo…Ahora hermanos, sé que ni tú ni tus líderes tenían una idea de lo que estaban haciendo”. Estaban buscando a Dios y esperando el cumplimiento de sus promesas. Sin embargo, debido a la ignorancia, lo rechazaron  y lo mataron cuando Él llegó finalmente a ellos. Esto es también a lo que Juan se refiere en la segunda lectura, cuando dijo: “Quien dice lo conozco y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él”.

Ignorancia (especialmente del camino de Dios y su palabra), nos da una falsa impresión de que conocen a Dios y hacen su voluntad, cuando por el contrario es en realidad el caso. Nos hace pensar que estamos cómodos donde estamos. Además, como los líderes judíos que crucificaron a Cristo y los yihadistas, nos hace pensar que estamos luchando por Dios cuando en realidad estamos haciendo todo lo contrario. Debemos ser diferentes, porque Pablo nos dice que: “El tiempo de ignorancia es terminado” (Hechos 17, 30-31). Por lo tanto, es importante que constantemente busquemos consejo divino y la sabiduría de Cristo nuestro auxilio y defensor. Lo más importante, en vez de estar orgullosos, debemos constantemente arrepentirnos y recibir el perdón. Por esta razón Juan nos asegura hoy que: “Tenemos un abogado ante el Padre que es justo, es el sacrificio que quita nuestros pecados…”

En el Evangelio, Jesús tuvo que reforzar la fe de sus discípulos y apóstoles abriendo sus mentes para entender las escrituras. El error que hacemos a menudo es la presunción que era sólo Tomás el que dudó de la resurrección de Cristo. Sin embargo, Jesús siendo Dios no cometió este mismo error porque entendió muy bien que la mayoría de sus discípulos dudaron. Tomás dudó y lo expresó, mientras otros fingieron que ellos creían. Esta es la situación más difícil. Jesús sabía esto, y esto fue porque tenía que comer, beber y ni siquiera les permitieron tocarlo. Un problema importante que Jesús identificó en sus discípulos fue la ignorancia. Aunque estaban con Él, lo escucharon predicar y hacer milagros, permanecieron ignorantes de lo que era en realidad y especialmente, lo que las escrituras dijeron sobre Él. La ignorancia era en realidad una razón importante por la falta de fe en Él.

¿Hoy somos diferentes? Por eso San Jerónimo nos recuerda que: “La ignorancia de las escrituras es ignorancia de Cristo.” Ignorancia de Cristo, su poder, sus promesas y por supuesto, sus palabras es un gran obstáculo a la fe. Jesús se dio cuenta de esto y tenía que ayudarlos como el Evangelio de Lucas nos dice hoy: “Abrió su mente a las escrituras… y dijo, ‘para que veas cómo estaba escrito…” Es sólo cuando estamos liberados de la ignorancia que nuestra fe puede llegar a ser lo suficientemente fuerte para ser testigos de Cristo resucitado. Por eso Pablo oraba constantemente: “Puede el señor abrir los ojos de sus mentes.” Estamos en constante necesidad de ayuda para liberarnos de la ignorancia y, por nuestra fe creer. Así que, debemos diariamente invitar a Jesús nuestro abogado y el Espíritu Santo para ayudarnos especialmente, cuando leemos las escrituras. Por lo tanto, vamos a orar con el salmista hoy: “Haz brillar sobre nosotros el resplandor de tu rostro, Oh Señor.” Esto es porque la luz de su rostro que ilumina, echará las sombras de la ignorancia de nuestras mentes, aumentará nuestra fe y finalmente, nos hará firmes testigos de Cristo resucitado. ¡Aleluya, aleluya!

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha! (Ven Señor Jesús)

Homily For The 3rd Sunday Of Easter, Year B

Christ Our Advocate Dispels Ignorance and, Restores Our Faith

Readings: (1st: Acts 3, 13-15, 17-19 Ps 4, 2-9; 2nd: 1Jn 1 Jn 2, 1-5; Gos Jh 24: 35-48)

 This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Today, the third Sunday of Easter, the church invites us to celebrate the living Christ our advocate. He casts away our ignorance and strengthens our faith. Ignorance and pride deprives us of many blessings from God, while wisdom, humility and repentance increase our faith and attract many blessings from God. The major problems of the Jewish leaders who crucified Christ were ignorance and pride. Ignorance because they thought they knew and were working for God, when actually they were against Him; and pride because, they remained stubborn instead of repenting and coming to Christ the advocate.

One important point which all the readings of this Sunday have in common is the relationship between ignorance and faith. Peter observed and addressed the ignorance of the Jewish leaders. Hence he addressed his audience: “It was you who accused the Holy One, the Just…Now brothers, I know that neither you nor your leaders had an idea of what you were doing.” They were searching for God and waiting for the fulfillment of his promises. However, due to ignorance, they rejected and killed Him when He eventually came to them. This is also what John refers to in the second reading, when he said: “Anyone who says I know him and does not keep his commandments is a lair refusing to admit the truth.” Ignorance (especially of God’s ways and word), gives us a false impression that we know God and are doing His will, when the contrary is actually the case. It makes us think we are comfortable where we are. Also, like the Jewish leaders who crucified Christ and the Jihadists, it makes us think that we are fighting for God when we are actually doing the contrary. We should be different, because Paul tells us that: “The time of ignorance is over.”(Acts 17, 30-31). It is therefore important that we constantly seek divine counsel and wisdom from Christ our helper and advocate. Most importantly, instead of being proud, we must constantly repent and receive forgiveness. This is why John assures us today that: “We have an advocate before the Father who is Just, he is the sacrifice that takes our sins away, not only ours but the sins of the whole world…”

In the gospel, Jesus had to strengthen the faith of his disciples and apostles by opening their minds to understand the scriptures. The mistake we often make is the presumption that it was only Thomas that doubted the resurrection of Christ. However, Jesus being God did not make this same mistake because he understood very well that most of his disciples doubted. Thomas doubted and expressed it, while others pretended that they believed. This is the most difficult situation. Jesus knew this, and this was why he had to eat, drink and even allowed them to touch Him. One major problem that Jesus identified in his disciples was ignorance. Even though they were with him, heard him preach, and do miracles yet, they remained ignorant of who he really was and especially, what the scriptures said about Him. Ignorance was actually a major reason why they lacked faith in Him. Are we different today? This is why St Jerome reminds us that: “Ignorance of the scriptures is ignorance of Christ.” Ignorance of Christ, his power, his promises and, of course his words is a major stumbling block to faith. Jesus realized this and had to help them as the gospel of Luke tells us today: “He opened their minds to scriptures…and he said to them, ‘so you see how it was written…” It is only when we are delivered from ignorance that our faith can become strong enough to witness to the resurrected Christ. This was why Paul constantly prayed: “May the Lord open the eyes of your minds.” We are in constant need of help in order to be freed from ignorance and, for our faith to grow. So we must daily invite Jesus our advocate and the Holy Spirit to help us especially, when we read the scriptures. Therefore, let us pray with the psalmist today: “Let the light of your face shine on us, O Lord.” This is because, the light His face illumines, will cast away the shadows of ignorance from our minds, increases our faith and finally, make us firm witnesses to the resurrected Christ.

Peace be with you!!

Maranatha!!!

Homilía Para El Segundo Domingo De Pascua, Año B

Celebrando Y Testificando A Cristo Resucitado

Lectura: (1o: Hecho 4, 32-35 Sal 2-7.15-24; 2o 1Jn 5 1-6; Ev: Jn 20: 19-31)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este segundo domingo de Pascua, nosotros la iglesia y la comunidad de los creyentes nos reunimos para continuar expresando nuestra alegría, unidad y fe en Cristo resucitado. Así como celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte, el mundo y, sus fuerzas opresivas, una cosa debe ser primordial en nuestras mentes. Esto es el hecho de que todos debemos estar unidos al predicarle a Cristo resucitado como lo hizo la primera comunidad cristiana de fe.

La primera lectura de este domingo de los hechos de los apóstoles comienza con el lema de mi congregación – Los Espiritanos: “Cor unum et anima una” (un solo corazón y una sola alma). Esta era la forma en que la primera comunidad cristiana vivió y declaró que el Señor ha resucitado: Los apóstoles continúan dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder y les dieron gran respeto“. Así que nuestro deber esta temporada de ahora en adelante, es dar la noticia de esta magnífica acción de Dios para que llegue a cada uno. Debemos asegurarnos de que todos y cada uno experimenten el poder de la resurrección de Cristo. ¿Cómo la comunidad cristiana temprana testificó este poder? Fue simplemente a través de la unidad de propósito, compartir y preocuparse por el otro e incluso para aquellos que no eran cristianos. Se aseguraron que el amor de Cristo llegara a cualquier persona que encontraban. Se demostró con sus estilos de vida y vivieron como personas liberadas. Así que, si la muerte de Cristo nos dispersa como lo hizo a sus discípulos y apóstoles, su resurrección también nos debe unir en acción y misión para Él. Si la persecución y muerte de Cristo disminuyen nuestra fe, ahora su resurrección debe también restaurar y aumentar nuestra fe para salir y dar testimonio a Él. Esto es porque Él es el Señor, y nosotros somos sus testigos.

La segunda lectura nos da precisamente el mensaje que debemos entregar a las personas acerca de Cristo resucitado. Este mensaje es: “que Cristo nació, vivió, estaba crucificado y murió, fue enterrado; y que resucitó al tercer día a través del poder del Espíritu Santo.” Por lo tanto, nuestra segunda lectura nos impone una tarea como una comunidad de fe. Esta tarea es ayudar a otros a creer que Jesucristo ha resucitado verdaderamente. Es ayudar a aquellos que están siendo indiferentes a la buena nueva y, aquellos que siguen viviendo bajo la sombra de la oscuridad y que experimentan la nueva vida lanzada por el Señor resucitado.

Después de la detención de Jesús la mayoría de sus discípulos desapareció y se dispersaron debido al miedo por los judíos. Así que temían que su paz se perturbara completamente. Jesús sabía esto. Esta fue la razón de su primera misión hacia ellos, era restablecer la paz. Por lo tanto, en dos ocasiones les dijo: “¡La paz sea con ustedes, no tengas miedo! De la misma manera, Jesús dice a todos nosotros este domingo: “¡La paz sea contigo, no tengas miedo, porque realmente he resucitado!” Entonces, esto es un mensaje que hay que traer a nuestro mundo como testigos de Cristo resucitado esta temporada. Esto es porque nuestro mundo carece de paz y necesita la paz que viene de Cristo. Esto es muy importante en un mundo donde todos escuchamos todos los días sobre guerras, bombardeos, odio, accidentes, disparos, masacre, peleando, matando, matrimonios rotos, relaciones rotas y familias fracturadas; amenazas de todo tipo a la vida y propiedad y, por supuesto miedo a lo desconocido. Debemos aceptar y llevar la paz de Cristo resucitado a nuestras familias, a nuestros vecinos, a nuestras comunidades y nuestro mundo.

También en nuestro mundo hoy día tenemos a muchos que carecen de paz y están  atribulados, como Tomás que aún no creen que Jesucristo es el Señor resucitado, o que su resurrección les trajo la vida eterna. También hay muchos, que han perdido su fe a lo largo de su vida como algunos primeros discípulos de Cristo, cuando Jesús fue arrestado y crucificado. Estos incluyen los hombres jóvenes y mujeres, nuestros hermanos y hermanas, amigos, hijos, que han renunciado a su fe debido a las dificultades, curiosidad, aventuras y mucho más. También incluye a aquellos que están buscando lo que significa vivir en los medios equivocados y en los lugares equivocados. Todos tienen que experimentar el poder y la paz de Cristo resucitado. Por lo tanto, Pablo nos recuerda: “… ¿Cómo pueden creer en aquel de quien no han oído, Y cómo oirán sin que alguien haya predicado a ellos…? Así, la fe viene de audiencia, es decir, escuchar la buena nueva sobre Cristo” (Ro 10, 14-17). Es nuestro deber, para ser testigo del Señor resucitado esta temporada y más allá. Como somos testigos vamos a continuar diciendo: “Doy gracias al Señor porque es bueno, porque su amor no tiene fin”. ¡Aleluya Aleluya!

¡La paz sea con ustedes!

Maranatha! (Ven Señor Jesús)