Homilía Para Decimocuarto Domingo Tiempo Ordinario, Año B

¡Ciertamente, La Gracia De Dios Es Suficiente Para Nosotros!

Lectura: (1o: Ez 2, 2-5; Sal 122; 2o 2Co 12, 7-10; Ev: Mc 6, 1-6)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este decimocuarto domingo del tiempo ordinario, nos reflejamos y regocijamos en el espíritu de profecía y testimonio fiel de Cristo. Aunque el ejercicio de esta misión no nos trae honor, confort y reconocimiento, debemos continuar a ejerciéndola. Esto es porque, aun en nuestra debilidad, la gracia de Dios es suficiente para nosotros y nos hace fuertes.

Como reflexioné sobre las lecturas de hoy me recuerdo con un gran sentido de orgullo y satisfacción un encuentro que tuve con una muchacha hace algún tiempo. Simplemente porque yo la amonesté por actuar mal, volvió hacia mí y dijo: “¡Suficiente Pastor! ¿Crees me puede cambiar o que conoces la Biblia más que yo?” La buena noticia es que después de algunos días, vino a pedir disculpas y se comprometió a ser una mejor cristiana. Seguramente, ella está haciendo bien hoy. Encontramos a tales rudos, insultando y desalentando las respuestas cada día como ministros y profetas. Sin embargo, Dios sigue diciéndonos hoy: “Debe estar preparado para aceptar más molestias por mi causa, el Evangelio y el bien de su generación”.

Como Ezequiel, cada uno de nosotros como cristiano tiene la misión de Dios. La pregunta podría ser: ¿Dónde está ésta misión? ¡Bastante sencillo! Hay misión en todos lados ahora mismo. Hay misión en nuestra generación que se decae y es rebelde, en nuestros hermanos y hermanas, en nuestras familias, en nuestras comunidades y en nuestro mundo. Hay mucha rebeldía contra Dios, contra la naturaleza, contra las instituciones divinas, contra los que fabrican nuestra moral y patrimonio cultural. Por lo tanto, Dios nos habla hoy como Él habló a Ezequiel en la primera lectura: “Hijo de hombre, yo te envío…a un pueblo rebelde que se ha sublevado contra mí.”

En la segunda lectura de hoy, lo que Pablo está describiendo es la carga puesta sobre él por el evangelio que predicaba. Esta carga era como una espina en su carne. Desafortunadamente, la única condición para que esta carga lo dejara a él, era que él debía continuar como Ezequiel, hablando afuera en contra del mal y dar fiel testimonio de Cristo. Para nosotros también, si no llevamos esta carga con celo, no podemos lograr algo y, permanecerá siempre pesada sobre nosotros. Pablo identificó estas cargas como: “insultos, privaciones, persecuciones y agonías”.

Lamentablemente, una vez más, estas son cosas que no queremos porque queremos seguir estando cómodos. Por lo tanto, preferimos decir: “Por favor, deje que el perro siga durmiendo, para que yo pueda tener mi paz”. No quiero insultar o hacer daño a nadie. No quiero perder a él o ella porque él o ella son queridos para mí. Dios vio este mismo temor en Jeremías y le dijo: “Levántate Jeremías diles lo que te mando. No les tengas miedo; que si no, yo haré que tengas más miedo de ellos” (Jer 1, 17). Mis queridos, estas son las cargas que debemos tener como cristianos si nuestra sociedad debe estar segura. No debemos tener miedo porque la gracia de Dios es suficiente para nosotros. Por lo tanto, si estamos dispuestos, Dios nos llenará con esta gracia siempre.

En el Evangelio, Jesús se llenó de esta gracia y hablaba sin miedo. Por supuesto, Él consiguió su propia cuota de insultos. Ellos lo ridiculizaron, lo llamaron con nombres como: “el hijo de un simple carpintero y una mujer miserable. Le llamaron un analfabeto y un rebelde. A pesar de todo esto, no se desanimó. En cambio, continuó predicando y a curando a su generación. Mi estimado, si no tienes tu propia “marca registrada” en nombre del evangelio entonces, no has empezado. Usted todavía está en su zona de comodidad. Salga con audacia a recibirlo como Ezequiel, Pablo y Cristo, por el bien de su generación. No debemos tener miedo de nuestros ministerios a pesar de estas cargas. Tenemos que soportarlas con paciencia, así que el bien triunfará sobre el mal, la verdad sobre la mentira y la paz sobre la guerra. La verdad es que, hasta que no se aplaste cada rebelión que esté en contra del Señor, nuestro mundo no será seguro. Oremos humildemente: “Nuestros ojos están en el Señor, hasta que Él nos muestre su  misericordia!”

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s