Homilía Para el Vigésimo Domingo del Tiempo Ordinario, Año B

Cristo Nos Ofrece Vida A Través De Su Cuerpo Y Sangre

Lectura: (1o: 1Pr, 9, 1-6; Sal 33; 2o Ef 5, 15-20; Ev: Jn 6, 51-59)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy es el vigésimo domingo del tiempo ordinario. Por un par de semanas, han continuado nuestras lecturas sobre todo, los evangelios, diciéndonos que Jesús es el pan de vida. Esto es simplemente para recordarnos la importancia de la Santa Eucaristía en nuestra vida cristiana. Por lo tanto, la Iglesia nos enseña que: “La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios por lo que la Iglesia es ella misma.” (Catecismo de la Iglesia Católica 1325). Eucaristía significa acción de gracias. Así que, lleno del Espíritu Santo, damos gracias a Dios por invitarnos a compartir su sabiduría en el cuerpo y la sangre de Cristo.

En nuestra primera lectura de hoy, Dios que es sabiduría nos invita a su banquete. Sin embargo, sólo aquellos que son humildes tendrán ventaja a esta invitación. Los que pretenden ser sabios ya no pueden entender el misterio y la eficacia del banquete que Dios ha preparado para nosotros. Sólo aquellos que se humillan así mismos, entenderán este banquete donde Cristo es el dador y el regalo; el sacerdote y el cordero para el sacrificio.

En el evangelio cuando Cristo dijo: “Yo soy el pan de vida bajado del cielo, quien come de este pan vivirá para siempre…” Por esta razón, los judíos se enojaron. La razón es que, estaban llenos de orgullo y sabiduría mundana. Tenían ojos pero no podían ver realmente. Se negaron a ser tontos para ser sabios en los caminos de Dios. Por esto, se cierra el banquete del cuerpo y sangre de Cristo. A veces algunos de nosotros se comportan como los judíos. Esto es asumiendo que podemos analizar y entender el misterio del cuerpo y sangre de Cristo con nuestra limitada comprensión humana y la sabiduría de este mundo. Diciendo como los judíos: “¿Cómo podría él darnos su cuerpo a comer y su sangre a beber?

Por lo tanto, Pablo nos advierte hoy: “Tenga cuidado de portarse no como insensatos sino como prudentes…traten de entender cuál es la voluntad de Dios… Den continuamente gracias a Dios padre por todas las cosas.” Solo gente prudente y reflexiva ve a Cristo en la Santa Eucaristía. Ellos son los que no tienen duda de que Cristo es el pan de vida. Ellos son los que responden a la invitación de Dios para tener vida y real sabiduría aunque siendo ignorantes y estúpidos. Es en la voluntad de Dios que tenemos vida en plenitud. Esta plenitud de la vida está en Cristo, el pan de vida.

Queridos amigos, debemos prestar atención a este llamado sonoro de Dios. Darnos cuenta de nuestra necedad e ignorancia. Humillémonos en lugar de permanecer obstinados como los judíos y vengan para el banquete del cuerpo y sangre de Cristo. Dejemos de dudar de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Por el contrario, hagamos esfuerzos para ser reconciliados a Cristo el pan de vida.

Sé que algunos de nosotros tienen muchas razones que parecen genuinas para mantenerse alejados de la Eucaristía. Sin embargo, la verdad es que, ninguna razón es lo suficientemente buena para no responder a la invitación de Dios a compartir su banquete de la vida y, la verdadera sabiduría. Ninguna razón es lo suficientemente buena para no aceptar la vida que Jesús nos ofrece a través de su cuerpo y su sangre. Todo lo que necesitamos es hacer esfuerzos, eliminando todos los obstáculos que bloquean nuestros ojos espirituales, mentes y formas. Es decir, esos obstáculos que nos impiden recibir el cuerpo y la sangre de Cristo. Si usted todavía duda, no dude más. Si usted ha pecado, busque la reconciliación con Cristo mediante el Sacramento de la Confesión. Una vez más hoy, el salmista nos invita:“Gustad y ved que el Señor es bueno,” porque realmente es el pan de vida que nos fortalece cada día.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

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