Homily For 26th Sunday Of Ordinary Time, Year B

The Spirit of God Enables Us To Do Good

Readings: 1st: Nu 11, 25-29; Ps 18; 2nd: Jam 5, 1-6; Gos Mk 9, 38-43.  45. 47-48

 This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

As we celebrate on this twenty sixth Sunday of ordinary time, we thank and praise God for the gift of his Spirit to his ministers. These include men and women of all nations and beliefs who have resisted evil and manifested the true Spirit of God in their lives and actions.

Today, our first reading and gospel have a lot in common. Both of them are manifestations of the fact that God has no favorite (Act 10, 34). He chooses and uses those that please him for his mission. It also proves that the Spirit of God is the one that empowers to do good. In both readings, we see men outside the “camp and the group of disciples” prophesying and preaching in the power of the Holy Spirit; and also casting out devils in the name of Jesus respectively. We also see the zealous and envious disciples getting afraid and worried. Being afraid for their own positions and the authority of their masters, they made efforts to stop them from participating in the ministry and mission of God.

In both cases, Moses and Jesus refused to yield to the fears and request of their disciples. This is because, it is in line with the will of God that all men should receive the spirit of God and be motivated to do good works. This good work includes, prophesying and preaching the good news of the kingdom of God. This was why Moses responded: “…If only the whole people of the Lord were prophets and, the Lord gave his Spirit to them all.” And Jesus told his disciples: “You must not stop him; No one who works a miracle in my name is likely to speak evil of me…” So for both Moses and Jesus, it was a good development. Their responses to their disciples simply show that they were opposed to the spirit of envy over the gifts of others. It also shows how modest and meek their hearts are.

Today, James warns us against oppression, suppressions and injustices of all kinds against the weak, the poor and those who do not belong to our, group, fold or class. Rather than oppress and suppress them, we should build and, help them to grow up physically and spiritually. We should not strangle the true spirit of God at work in others due to envy or by being overzealous. Doing this means being unjust like the oppressive rich that James condemned in today’s second reading. Rather, we should be messengers of justice, peace, progress, charity, mercy and compassion. This is what the Holy Father Pope Francis is calling all Christians and Catholics at all levels of faith to do.

Rather than oppress and suppress others and their gifts, we should do everything possible to uplift their human dignity. To do this we must be open and docile to the spirit of God. Like the disciples of both Moses and Jesus in our readings today, while being zealous in God’s work, we must avoid the fear of losing our positions or authority. We must also avoid envy which moves us to try to suppress God’s gift to others. Instead, we should read the signs of the times and allow God to be God in his people.

Finally, another important lesson we must learn today is that God works in mysterious ways and does not reason like us humans. Hence, he tells us through the prophet Isaiah: “My ways are not your ways, and my thoughts are not your thoughts. Just as the heavens are higher than the sky so are my thoughts and my ways higher than yours”(Ish 55, 8-9). This is simply to say that by allowing his spirit to operate in those outside the camp of Moses and the disciples of Jesus, God sees much better than us humans. He chooses whoever he wants and empowers him or her for his mission. Also, it is his desire that all of us his children be filled with his spirit in order to work for the establishment of His Kingdom in all hearts.

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para el Vigésimo Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

El Espíritu De Dios Nos Permite Hacer Bien

Lectura: (1o: Nm 11, 16-17. 24-29; Sal 5; 2o San 5, 1-6; Ev: Mc 9, 38-43. 45. 47-48)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

Como celebramos este vigésimo sexto domingo del tiempo ordinario, agradecemos y alabamos a Dios por el don de su espíritu a sus ministros. Se trata de hombres y mujeres de todas las naciones y creencias que han resistido el mal y se manifiesta el verdadero espíritu de Dios en sus vidas y acciones.

Hoy, nuestra primera lectura y Evangelio tienen mucho en común. Ambos son manifestaciones de que Dios no tiene favoritos (Hecho 10, 34). Elige y usa a aquellos que le quiere para su misión. También demuestra que el espíritu de Dios es el que faculta a hacer el bien. En ambas lecturas, vemos a los hombres fuera del “campamento y el grupo de discípulos” profetizaron y predicaron en el poder del Espíritu Santo; y también echando fuera demonios en nombre de Jesús respectivamente. También vemos a los discípulos celosos y envidiosos que estaban asustados y preocupados. Teniendo miedo de sus posiciones y la autoridad de sus maestros, hicieron esfuerzos para impedirles participar en el ministerio y la misión de Dios.

En ambos casos, Moisés y Jesús se negaron a ceder el paso a los temores y a la petición de sus discípulos. Esto es porque, es conforme a la voluntad de Dios que todos los hombres deben recibir el espíritu de Dios y estar motivados para hacer buenas obras. Este trabajo incluye, profetizar y predicar la buena noticia del Reino de Dios. Por eso Moisés respondió:… “Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y el Señor diera su espíritu a todos ellos.” Y Jesús dijo a sus discípulos: “No se lo prohíban; porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre que luego sea capaz de hablar mal de mí…” Sus respuestas a sus discípulos simplemente mostraba que se opusieran al espíritu de envidia sobre los dones de los demás. Esto también demuestra cuán modesto y humilde están sus corazones.

Hoy en día, Santiago nos advierte contra la opresión, las supresiones y las injusticias de todo tipo contra los débiles, los pobres y los que no pertenecen a nuestro grupo, o clase. En lugar de oprimir y suprimirles, debemos construir y, ayudarlos a crecer física y espiritualmente. No debemos estrangular al verdadero espíritu de Dios en el trabajo de otros por envidia o por ser entusiasta. Hacer esto significa ser injusto como los ricos opresores que Santiago condenó hoy en la segunda lectura. Por el contrario, debemos ser mensajeros de la justicia, paz, progreso, caridad, misericordia y compasión. Esto es lo que el Santo Papa Francisco está llamando a todos los cristianos y los católicos en todos los niveles de la fe para hacer.

En lugar de oprimir y suprimir a otros y sus dones, debemos hacer todo lo posible para elevar su dignidad humana. Para hacer esto debemos ser abiertos y dóciles al espíritu de Dios. Como los discípulos de Moisés y Jesús en nuestras lecturas de hoy, siendo celosos en la obra de Dios, debemos evitar el miedo de perder nuestra posición o autoridad. También debemos evitar la envidia que nos mueve a tratar de suprimir el regalo de Dios a otros. Por el contrario, debemos leer los signos de los tiempos y permitir que Dios sea Dios en su pueblo.

Finalmente, otra importante lección que debemos aprender hoy es que Dios trabaja en formas misteriosas y no razona como nosotros los seres humanos. Por lo tanto, Él nos dice por medio del profeta Isaías: “Mis caminos no son sus caminos, y mis pensamientos no son sus pensamientos. Como los cielos son más altos que la tierra, así son mis pensamientos y mis caminos más altos que los suyos” (Is 55, 8-9). Esto es simplemente para decir que, permite que su espíritu funcione en los que están fuera del campo de Moisés y los discípulos de Jesús, Dios ve mucho mejor que nosotros los seres humanos. Escoge a quien Él quiere y faculta a él o ella para su misión. También, es su deseo que todos nosotros sus hijos se llenen con su espíritu para trabajar para el establecimiento de su reino en todos los corazones.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homilía Para el Vigésimo Quinto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

Viviendo Una Abnegada y Armoniosa Vida Cristiana

Lectura: (1o: Sb 2, 12. 17-20; Sal 53; 2o San 3, 16-4, 3; Ev: Mc 9, 30-37)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo quinto domingo del tiempo ordinario, exaltamos a Jesucristo el hijo de Dios y la sabiduría que descendió del cielo para convertirse en siervo de los hombres. La Iglesia nos invita a escucharlo y seguir sus ejemplos de una vida abnegada y armoniosa.

Nuestra primera lectura de hoy tiene muchas facetas que se cumple en Cristo. Señala a Cristo el hijo de Dios, que se pondría a la muerte por gente celosa. Como un hombre justo, Jesús reprueba a los fariseos y condenó a los escribas como infractores de la ley. Él les reprochaba sus caminos impíos y ambiciones egoístas. Por esta razón, lo tomaron como ofensa. Él fue escarnecido, torturado y fue condenado a muerte como criminal. Como Cristo, muchas veces, estamos perseguidos por enemigos y criticados incluso nuestros amigos para hacer lo correcto. Sin embargo, debemos permanecer firmes porque Dios seguramente vendrá a nuestro rescate.

Nuestra segunda lectura y Evangelio este domingo nos ayudan a vivir nuestras vidas en armonía, sinceramente centrándose en las cosas que nos une a nosotros en lugar de las que nos dividen. Todos desean relaciones armoniosas, y aún muchas comunidades cristianas, las familias y hogares se caracterizan por frecuentes conflictos. Por lo tanto, como los conflictos son inevitables en la vida, no debemos permitir que nos separen. Así, Santiago nos amonesta a no permitir que los conflictos y ambiciones egoístas destruyan nuestras relaciones, familias y comunidades. Él nos recuerda que la raíz de la mayoría de los conflictos son las ambiciones egoístas dentro de nosotros: “¿De dónde vienen las luchas y los conflictos entre ustedes? ¿No es acaso de las malas pasiones, que siempre están en guerra dentro de ustedes? Ambicionan algo que no pueden alcanzar, y entonces combaten y hacen la guerra…”

En el Evangelio de hoy Jesús predice su muerte y resurrección, reprende a sus discípulos para discutir sobre quién era el mayor entre ellos y le señala a un niño como modelo para el discipulado. Como la iglesia que escribió Santiago, discípulos de Jesús estaban experimentando un conflicto de intereses y posición de liderazgo entre ellos. Incluso cuando Jesús habla claramente, no entendieron por qué hay un amplio margen entre sus ambiciones o expectativas y, las predicciones de Jesús. Por esto, temían incluso pedir aclaraciones.

También, en lugar de reflexionar sobre lo que Cristo les estaba diciendo, estaban ocupados en pelearse sobre quién era el más grande. Sin embargo, siendo Dios, Jesús sabía sus ambiciones ocultas, prioridades y enfoque en sus reputaciones. Esto es lo que vemos a menudo en cualquier sociedad, iglesia, familia, o en cualquier lugar que se considera ambición mundana más que ambición espiritual. Allí vemos las luchas internas, chismes, indiferencia, enemistad, amenazas, mal trazado, odio y todo tipo de vicios que nuestra primera y segunda lecturas mencionaron hoy. Dondequiera que existan, no puede haber ningún progreso, prosperidad, armonía o paz.

Por lo tanto, mediante el uso de un niño como un ejemplo para nosotros hoy, Jesús simplemente nos está enseñando que tenemos que ser como niños para ser grandes. Por supuesto, esto no significa ser tonto o infantil. En cambio, significa que tenemos que vivir nuestras vidas en el humilde servicio a Dios y a uno con el otro, en lugar de estar preocupados por las ambiciones egoístas. Jesús también está alentando a que se centren más en nuestra vida interior. Es decir, el ser más puro, más inocente, más humilde, más servicial y de más confianza. Por lo tanto, ser grande es estar enfocado en algo distinto de uno mismo. Significa nuestra capacidad de acomodar, aceptar y trabajar en armonía con los demás igual que los niños están siempre dispuestos a hacer. Significa disposición para aceptar la verdad y, al reflexionar positivamente sobre ella. También significa estar listo para servir y ofrecer uno mismo por el bien de otros como hizo Cristo, en lugar de buscar ser servido por otros.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For 25th Sunday Of Ordinary Time, Year B

Living A Self-Sacrificing And Harmonious Christian Life

Readings: 1st: Wis 2, 12.17-20; Ps 53; 2nd: Jam 3, 16-4, 3; Gos Mk 9, 30-37

 This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this twenty fifth Sunday of ordinary time, we exalt Jesus Christ the son of God and the wisdom that came down from heaven to become the servant of men. The church invites us to listen to him and follow his examples by living a self-sacrificing and harmonious Christian life.

Our first reading today has many facets that are fulfilled in Christ. It points to Christ the Son of God, who would be put to death by jealous people. As a righteous man, Jesus reproached the Pharisees and condemned the Scribes as lawbreakers. He reproached them for their ungodly ways and selfish ambitions. For this reason, they took offense. He was mocked, tortured, and was condemned to death as a criminal. Like Christ, often times, we are persecuted by enemies and castigated by even our friends for doing the right thing. However, we must remain steadfast because God will surely come to our rescue.

Our second reading and gospel this Sunday help us to live our lives in harmony by focusing sincerely on the things that unites us rather than the ones that divide us. We all desire harmonious relationships, and yet many Christian communities, families and homes are marked by frequent conflicts. As much as conflicts are inevitable in life, we must not allow them tear us apart. So, James admonishes us not to allow conflicts and selfish ambitions destroy our relationships, families and communities. He reminds us that the root of most conflicts is selfish ambitions within us: “Where do all these battles between you first start. Is it not precisely in the desires fighting inside your own selves? You have an ambition that you cannot satisfy; so you fight to get your way by force…”

In today’s gospel, Jesus foretells his death and resurrection, rebukes his disciples for arguing about who was the greatest among them, and points to a child as a model for discipleship. Like the church that James wrote to, Jesus’ disciples were experiencing a conflict of interest, position and leadership among them. Even when Jesus speaks plainly, they do not understand because, there is such a great rift between their ambitions or expectations, and the predictions of Jesus. For this, they were afraid even to ask for clarification.

Also, instead of reflecting on what Christ was telling them, they were busy quarrelling over who was the greatest. However, being God, Jesus knew their hidden ambitions, priorities and focus on their reputations. This is what we often see in any society, church, family, and anywhere that worldly ambition is considered more than spiritual ambition. There we see infighting, gossips, indifference, enmity, threats, evil plots, hatred, and all sorts of vices that both our first and second readings mentioned today. Wherever these exist, there can be no progress, prosperity, harmony or peace.  

Therefore by using a child as an example for us today, Jesus is simply teaching us that we have to become like children in order to be great. Of course, this does not mean being childish or foolish. Instead, it means that we have to live our lives in humble service to God and to one another rather than being preoccupied selfish ambitions. Jesus is also encouraging us to be more focused on our inward lives. That is, on becoming more pure, more innocent, more humble, more accommodating and more trusting. Therefore, to be great is to be focused on something other than oneself. It means our ability to accommodate, welcome, and work in harmony with others just as children are always ready to do. It means readiness to accept the truth and, to reflect positively on them. It also means to be ready to serve and, offer oneself for the sake of others as Christ did, rather than seeking to be served by others.

Peace be with you!

Maranatha!!

Homilía Para el Vigésimo Cuarto Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

Cristo Mostró Su Amor Por Nosotros A Través De Fe Y Acción

Lectura: (1o: Is 50, 5-9; Sal 114; 2o San 2, 14-18; Ev: Mc. 8, 27-35)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo cuarto domingo, honramos a Cristo que aceptó humildemente y generosamente la voluntad de Dios para llevar su cruz. Nuestra primera lectura de esta semana de Isaías es una de las “canciones del sirviente en sufrimiento”. Son las profecías acerca de Jesucristo el Mesías. No era rebelde pero, por el contrario, estaba dispuesto a hacer la voluntad del padre por proclamar y asegurar la salvación de la humanidad. Cristo demostró su amor por nosotros y, la fe en su Padre por voluntariamente aceptar el sufrimiento y la muerte.

Nuestra segunda lectura es un desafío a cada uno de nosotros para ser cristianos prácticos como Cristo lo era. Nos presenta la realidad de lo que realmente significa ser un verdadero cristiano. Santiago nos recuerdan que: “…Fe que no se traduce en obra buena es muerta o inútil”. Al reflexionar sobre el mensaje de hoy recordé estas palabras de Jennifer López mientras apelando para la caridad en nombre de los niños enfermos. Ella dice: “Los milagros no vienen fácilmente… detrás de cada milagro hay un corazón generoso y caritativo.” Este corazón generoso y caritativo es un corazón de fe práctica en la acción. Por lo tanto, Dios necesita nuestra oración, fe, así nuestras acciones prácticas para lograr el siguiente milagro para otros. Cristo demostró su amor por nosotros por ser prácticos. Oró y también ofreció su vida por nosotros en la Cruz. Esto es cristianismo práctico que habla con volúmenes.

En nuestro Evangelio de hoy, Jesús fue confirmando la profecía de Isaías antes de que Pedro le interrumpiera. Jesús sabía que esta era la voluntad de Dios para Él y estaba dispuesto a mostrar su amor práctico para la humanidad. Por lo tanto, como el Sirviente y Mesías  Sufriente, su misión principal era redimir a la humanidad a través de su propio sufrimiento y muerte. El caso de Pedro hoy, es un ejemplo típico de cómo una persona piadosa y espiritual podía ser manipulada con el fin de oponerse a la voluntad de Dios. Jesús no quería decir que Pedro era un diablo, pero Jesús reprendió la voz que habló a través de él.

Unos momentos antes, Pedro había identificado a Cristo como el hijo de Dios por el poder del Espíritu Santo. El siguiente momento fue utilizado por Satanás para oponerse a la voluntad de Dios. Hay dos razones para esto. En primer lugar, Pedro no podía creer que Jesús podía descender tan bajo como para permitir que él mismo sería matado por los seres humanos. En segundo lugar, Pedro puso su mente en lo que iba a perder si esto sucedía. Pensó que él perdería su posición en el reino terrenal que pensaba que Cristo había venido a establecer. Por lo que no quiere escuchar a Cristo hablar del sufrimiento y la muerte ahora. Sin embargo, no sabía que estaba de pie contra la voluntad de Dios.

Como la mayoría de nosotros hoy en día, Pedro sabía quién era Jesús, pero no estaba dispuesto a aceptar la realidad que tenía en frente. Él quería la corona pero niega la cruz que debe venir antes que ella. Como Pedro, la mayoría de las veces no queremos enfrentar las realidades de nuestra vida. Por el contrario, queremos negarlas. Solo queremos saber que no habrá problemas ni dificultades en la vida. Queremos reducir o huir de la cruz y sin embargo, queremos seguir a Cristo. Mis queridos amigos, cristianismo significa fe práctica en la acción. Significa aceptar, llevar nuestra cruz con humildad y con paciencia mientras confiamos en la misma gracia que ayudó a Cristo. Cristo demostró su amor práctico, caridad, generosidad y fe en acción para nosotros llevando su cruz y muriendo en ella. Por lo tanto, quiere que nosotros hagamos lo mismo. Por esta razón nos dice hoy: “Si alguien quiere ser mi seguidor…que cargue con su cruz y me siga…El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.” La buena noticia es que nuestras cruces no durarán para siempre, pero definitivamente va a terminar en triunfo.

¡La paz sea con ustedes!

 ¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Homily For 24th Sunday Of Ordinary Time, Year B

Christ Proved His Love For Us Through Faith and Action

Readings: 1st: Ish 50, 5-9; Ps 114; 2nd: Jam 2, 14-18; Gos Mk 8, 27-35

 This brief reflection was written by Rev. Fr. Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. He is a Catholic Priest and a Member of the Congregation of the Holy Ghost Fathers and Brothers (Spiritans). He is currently working at the Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico – Republica Dominicana. For more details and comments contact him on: canice_c_njoku@yahoo.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

On this twenty fourth Sunday, we honor Christ the son of God who humbly accepted the will of God by generously accepting to carry his cross. Our first reading for this week from Isaiah is one of the “Suffering Servant Songs.” It is the prophecies about Jesus Christ the messiah. He was not rebellious but, on the contrary, was willing to do the Father‘s will by proclaiming and securing salvation for humanity. Christ proved his love for us and, faith in his father by willingly accepting suffering and death.

Our second reading is a challenge to each one of us to be practical Christians as Christ was. It presents us with the reality of what it actually means to be a true Christian. James reminds us that: “Faith without good work is dead or useless.” While reflecting over today’s message I recalled these words of Jennifer López while appealing for charity on behalf of sick children. She says: “Miracles do not come easily…behind every miracle there is a generous and charitable heart.” This generous and charitable heart is a heart of practical faith in action. So, God needs our prayer, faith as well as our practical actions in order to achieve the next miracle for others. Christ proved his love for us by being practical. He prayed and also offered his life for us on the cross. This is practical Christianity that speaks volumes.

In our gospel today Jesus was confirming the prophecy of Isaiah before Peter interrupted him. Jesus knew that this was the will of God for him and was willing to show his practical love for humanity. So, as the Suffering Servant and Messiah, his core mission was to redeem humanity through his own suffering and death. However, Peter did not understand this. Peter’s case today is a typical example of how a godly and spiritual person could be manipulated in order to stand against the will of God. Jesus does not mean that Peter was a devil, but he rebuked the voice that spoke through him.

A few moments before, Peter identified Christ as the son of God by the power of the Holy Spirit. The next moment he was used by Satan in order to oppose God’s will. There are two reasons for this. First, Peter could not believe that Jesus could descend so low as to allow himself be killed by human beings. Second, Peter set his mind on what he will lose should this happen. He thought he will lose his position in the earthly kingdom which they thought Christ had come to establish. So he did not want to hear Christ talk about suffering and death now. However, he did not know he was standing against the will of God.

Like most of us today, Peter knew who Jesus was but was not ready to accept the reality that faced him. He wanted the crown but denies the cross that must come before it. Like Peter, most times we do not want to face the realities of our life. Rather, we want to deny them. We only want to hear that there will be no problems or difficulties in life. We want to reduce or run away from our cross and yet, we want to follow Christ. My dear friends practical Christianity means faith in action. It means accepting to carry our cross humbly and patiently while relying on the same grace that helped Christ. It is by carrying his cross and, dying on it that Christ demonstrated his practical love, charity, generosity and faith in action for us. So, he wants us to do the same. This is why he tells us today: “If anyone wants to be my follower…let him carry his cross and follow me…Anyone who wants to save his life will lose it; but anyone who loses his life for the sake of the gospel will save it.” The good news is our crosses will not last forever, but will definitely end up in triumph.

Peace be with you!

Maranatha!!

 

Homilía Para el Vigésimo Tercer Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

Como Jesús, Déjenos Hacer Todas Las Cosas Bien, Sin Favoritismo

Lectura: (1o: Is 35,4-7; Sal 145; 2o San 2, 1-5; Ev: Mk 7, 31-37)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo tercer domingo del tiempo ordinario, celebramos a Cristo nuestro Salvador que no muestra ningún favoritismo y no hace distinción entre clases de personas, pero nos hace a todos, ricos en la fe. La primera lectura es un mensaje de esperanza para el pueblo oprimido de Dios. Es un mensaje de esperanza para todos los que necesitan ayuda salvadora de Dios. Sobre todo, es un mensaje de esperanza de un padre amoroso que no muestra favoritismo o le gusta la opresión.

En nuestra segunda lectura de hoy, aunque Santiago se centra en el pecado de mostrar favoritismo para los ricos y despreciar a los pobres, sus palabras sin duda aplicarán a todo tipo de prejuicios en nuestras familias, iglesias y sociedades. Es decir, si se basa en la situación económica, raza o cualquier otra cosa. Favorecer a algunas personas y desatender a otras basado en factores externos, es un pecado terrible que afligió a la iglesia primitiva. Esto fue porque eligieron siete diáconos para evitar favoritismos en la distribución de recursos en Hechos de los apóstolos  6. El mensaje de Santiago sigue siendo muy relevante para todos nosotros hoy. Esto es porque hoy en día, en nuestras familias, comunidades, iglesias, estados y, de hecho todo el mundo, las personas todavía sufren terriblemente debido a: quienes son, donde vienen, el color de su piel, su estatus económico, social, político, religioso y cultural. Es triste saber que en este siglo, el favoritismo, la discriminación y el racismo todavía atormentan a nuestra sociedad. Esto no debería ser así para nosotros como cristianos.

Donde y siempre que existan, son signos que aún no conocen o entienden a Dios y sus caminos. Son expresiones del vacío y la espiritualidad superficial. Sus raíces se encuentran en estos vicios gemelos llamados: orgullo y egoísmo. Estos dos vicios son endémicos a nuestros corazones caídos y la naturaleza. Orgullo que hace que uno crea que él o ella es mejor que el otro, o que algunos seres humanos son superiores y otros inferiores. Por lo tanto, deben ser tratados diferentemente. El egoísmo hace pensar sólo en el bienestar y por lo tanto, ignorar los sufrimientos y necesidades de los demás. También tienta y realmente nos lleva a tomar ventaja indebida de la otra persona porque él o ella se sienten más fuerte que el otro. Estos dos vicios son las fuerzas detrás de la teoría de la “Fuerza es derecho” que es una expresión negativa del poder.

El Evangelio de hoy nos dice que: “Jesús se movió de una ciudad a otra haciendo el bien.” No se nos dijo que Él sanó sólo los pobres o los ricos. Por el contrario, Él permitió que sus bendiciones lleguen tanto a los pobres como a los ricos, a los buenos como a los malos. Jesús no discrimina ni muestra favoritismo. En cambio, Él se identificó con todas las clases de personas. Cristo visitó y comió con Zaqueo, el pecador y publicano y llegó a ser una mejor persona. Sanó a la hija de Jairo, el centurión romano que era rico y un gentil. Él habló con y, restaura la vida y la fe de una mujer samaritana, que según los judíos fue un pecado grave. Entre sus apóstoles era Leví, un recaudador de impuestos muy rico que hoy es San Mateo. Por el contrario, sanó a muchos pobres ciegos, cojos, sordos y mudos. “Hizo todo bien” sin mostrar favoritismo, u ocupándose de la raza, la económica, condición social, política y religiosa de los que ayudó.

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo, nosotros debemos emular a Jesús hoy, con el objetivo de hacer el bien a todos, curar los heridos, ayudar a otros en necesidad sin favoritismo o, ocupándose de su estado. Debemos ser motivados por el hecho de que, “Dios nos ha creado a su imagen y semejanza” (Gen 2, 27). Por lo tanto, debemos esforzarnos por ser mejores que otros en la generosidad y la bondad, en lugar del favoritismo. Dios desea sanar a nosotros y nuestro mundo. Como sus instrumentos, debemos imitar la generosidad de Cristo su hijo. Tenemos que ir a hacer el bien y llegar a los necesitados independientemente de quiénes son, su estatus y la clase de vida.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!