Homilía Para el Vigésimo Séptimo Domingo Del Tiempo Ordinario, Año B

Celebrando El Matrimonio  Y La Familia: “La Fábrica De La Esperanza”

Lectura: (1o: Ge 2, 18-24; Sal 128; 2o He 2,9-11; Ev: Mc 10, 2-16)

Este breve reflexión fue escrito por Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. El es un sacerdote Católico y miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espiritanos). El trabaja en la Sanctuario del Espiritu Santo, en Dorado, Puerto Rico, del Internacional Grupo Espiritano De Puerto Rico y Republica Dominicana. Para más detalles y comentarios contacto él en:canice_c_ njoku@yahoo.com o canicechukwuemeka@gmail.com.

En este vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario de la Iglesia, nos regocijamos en el maravilloso regalo y la institución del matrimonio y la familia. Con solo un par de días de la apertura del Sínodo sobre la familia (4-23 octubre de 2015), se nos invita a reflexionar íntimamente sobre estas instituciones muy esenciales. Matrimonio y la institución familiar se basan en amor genuino para el sustento de la humanidad.

Lamentablemente, en nuestro tiempo ambos están amenazados por las culturas erróneas en detrimento de la existencia humana. Es importante tener en cuenta, por tanto, que todo lo que amenaza la vida del matrimonio y la familia, amenaza al amor, la unidad y la existencia de la realidad humana. Mientras que la unión juega el doble papel de afecto entre parejas y el sustento de la humanidad a través de la procreación, la familia está en las palabras del Papa Francisco, es “la fábrica de la esperanza”. Hoy celebramos nuestra pertenencia junta, como familia de Dios. A través del amor y el sacrificio, Cristo ha hecho de nosotros sus hermanos y hermanas. El amor que mostramos por los demás en nuestra celebración dependerá en gran parte del amor y respeto que existen en nuestra propia familia humana.

Hoy, nuestra primera lectura y el Evangelio fuertemente nos llaman a defender la santidad del matrimonio. Ambas lecturas nos muestran que el matrimonio es un regalo y la ley de Dios que debe ser apreciado y protegido. Sin embargo, es importante señalar que tiene sus desafíos que requieren la gracia de Dios para superar a veces. Los problemas maritales deben resolverse mutuamente con intención piadosa y la disposición a perdonar y cambiar para bien. Muchas veces la mayoría de las parejas creen que la mejor manera de resolver los problemas asociados con el matrimonio es el divorcio. Si bien esto puede parecer bueno, es importante señalar que no es la voluntad de Dios para cualquier matrimonio estar roto: “Esto es porque un hombre debe dejar su padre y su madre y unirse a sí mismo a su esposa, y se convierten en un solo cuerpo… Así que lo que Dios había unido, el hombre no lo debe dividir.”

Desafortunadamente la mayoría de los que tienen éxito en conseguir un divorcio no tienen tranquilidad. También, algunos no están mejor en su próximo matrimonio. Por esta razón muchos pueden casarse hasta cuatro veces y cuatro veces se divorcian. Esto es simplemente para demostrar que el divorcio no es siempre la mejor solución a los problemas del matrimonio. La base del divorcio es la incapacidad de una pareja llegar a un compromiso sobre la mejor manera de vivir que se traduce simplemente a la falta de misericordia, perdón, afecto, tolerancia, compasión y respeto por los demás. También, hay egoísmo, que Cristo condenó en los fariseos. Sus avaricias y el egoísmo para explotar a más mujeres nutren sus búsquedas para el divorcio. Las cosas no son diferentes hoy.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la creciente tasa de divorcio hoy en día está debido al poco valor colocado en el matrimonio. Cuando el matrimonio es tratado como una mercancía más que un sacramento de amor santo, es obligado a caer. Hay también, falta de madurez por parte de las parejas. Por madurez se entiende madurez espiritual, física y psicológica que se requiere para entrar en esta unión. Así que es importante tener en cuenta que la relación del matrimonio es muy diferente de una relación de chico y chica. Cuando la fundación del matrimonio no se basa en la honestidad, verdad, perdón, amor y oraciones, hay pocas posibilidades de que sobreviva la gran tormenta que sopla generalmente en la Unión.

Sinceramente me identifico con muchos de nuestros hermanos y hermanas que están pasando por momentos difíciles en su matrimonio y oran para que Dios les dé la fuerza para llevar a cabo. Pido especialmente por aquellos que han sido abandonados y crian a sus hijos solos. Que Dios les conceda la fortaleza para seguir adelante con sus vidas y encuentren paz en el cuidado de sus familias. Y por aquellos que se preparan para estar unidos en este santísimo sacramento, que puedan encontrase llenos en el cumplimiento del amor que profesan.

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha (Ven Señor Jesús)!

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s