Homilía Para El Trigésimo Domingo, Año C (Domingo De Domund)

Renovando Nuestro Compromiso A La Misión De Cristo

Lecturas: 1ra: Sir 35:12-14.16-19; Sal: 32; 2da: 2Tim 4, 6-8.16-19; Gos: Lc 18, 9-14

Esta breve reflexión fue escrita por el Reverendo Padre Njoku Canice Chukwuemeka, C.S.Sp. Él es un sacerdote católico y un miembro de la Congregación de los Padres y Hermanos del Espíritu Santo (Espirítanos). Él está trabajando con el Grupo Internacional Espirítano De Puerto Rico y República Dominicana. Él es el administrador de la Parroquia La Resurrección del Señor, Canóvanas y el Canciller de la Diócesis de Fajardo-Humacao, Puerto Rico. Para más detalles y comentarios se puede contactarlo en: canice_c_njoku@yahoo.com, cancilleriadfh@gmail.com, canicechukwuemeka@gmail.com.

Hoy celebramos el Domingo Mundial de las misiones. La celebración de este año es muy significativa por una razón muy importante mencionado por el papa Francisco en su mensaje: “Este Año jubilar, marca el noventa aniversario de la Jornada Misionera Mundial, primera aprobada por el Papa Pío XI en 1926, y organizada por la Obra Pontificia de la propagación de la fe.”

El Papa Francisco resuenan una importante instrucción: “Entonces, es apropiado recordar las sabias indicaciones de mis predecesores que ordenaron que a esta sociedad se destinan todas las ofrendas recaudadas…para la cuida de las comunidades cristianas en necesidad y para apoyar la proclamación del Evangelio hasta los confines de la tierra. También hoy, creemos en este signo misionera de la comunión eclesial. No cerremos nuestros corazones dentro de nuestros intereses particulares, pero vamos a abrirlos a toda la humanidad”.

Aparte de la “colección popular” por la cual este domingo es bien conocido, hoy, la Iglesia nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la misión de Cristo, en la que todos participamos. Es una oportunidad para todos nosotros, los verdaderos discípulos para renovar nuestro compromiso a la llamada primordial de Dios a través su Hijo Jesucristo, a participar en su misión. Es decir, para predicar la Buena Nueva, y para dar testimonio efectivo a Cristo hasta los confines de la tierra (Mc 16,15).

Más importante, este domingo nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la misión de Dios hoy en día en nuestro mundo. Esto es especialmente, con respeto a los lugares de misión como en Irak, Siria, Pakistán, India, Sudán, para mencionar unos pocos. Estas misiones están bajo el constante azote de las persecuciones y las injusticias de los jihadistas islámicos. Las lecturas de hoy del libro de Sirac y el Evangelio de san Lucas nos aseguran de la justicia de Dios para los pobres, los humildes, y por supuesto, para los perseguidos. Dios, el juez justo, seguramente va a considerar justicia a nuestros hermanos en estas misiones difíciles. El salmista nos re-asegura de esto hoy: “El Señor escucha el clamor de los pobres”.

Además, no debemos olvidar nuestros hermanos en países como Haití, Cuba y muchos más, que recientemente han sufrido grandes reveses como resultado de diferentes ondas de los desastres naturales. El Santo Padre intercede una vez más: “En este Domingo de Domund, todos están invitados a ‘salir’ como discípulos misioneros, cada uno ofreciendo generosamente su talento, creatividad, sabiduría y experiencia para llevar el mensaje de ternura y compasión de Dios a toda la familia humana.”

¿Qué es nuestra responsabilidad este domingo? Materialmente y en oración debemos permanecer en solidaridad con estos nuestros hermanos. Este es un momento para llegar a ellos con pasión y para mostrarles compasión. Estamos llamados a reunir apoyo espiritual y material para ellos. Se han perdido casi todo. Sin embargo, hay algo que todavía no han perdido. No han perdido su regalo precioso de fe en Cristo. A pesar de todas probabilidades, han luchado y todavía están luchando para mantenerla a toda costa. ¡Ellos necesitan nuestro apoyo para hacer esto!

Finalmente, este domingo debemos sinceramente orar y pedirle a nuestro Señor Jesucristo, el dueño de la misión que nos conceda la fuerza que necesitamos para perseverar en su misión. Especialmente, encomendamos a todos nuestros hermanos en las misiones extremadamente difíciles en todo el mundo en las manos capaces y poderosas de Dios. Que pueden encontrar la fuerza para seguir en su misión a pesar de todas las probabilidades. ¡Amén! 

¡La paz sea con ustedes!

¡Maranatha!!

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